Ismael “El Mayo” Zambada y Nemesio “El Mencho” Osegura (Fotos: archivo Infobae)
Ismael “El Mayo” Zambada y Nemesio “El Mencho” Osegura (Fotos: archivo Infobae)

Por muchos años, los sinaloenses preferieron tomar la leche marca Santa Mónica. Se divertían en el balneario Los Cascabeles y llevaban a sus hijos a la guardería Niño Feliz, sin tener idea que el verdadero dueño de esos negocios era el fundador del Cártel de Sinaloa, Ismael “El Mayo” Zambada.

En 2007, el gobierno estadounidense reveló el emporio empresarial que el Cártel de Sinaloa ha usado para blanquear la fortuna ilícita obtenida a través del contrabando de drogas. Testaferros, principalmente familiares cercanos, operadores financieros y socios repartidos en el mundo, se encargan de administrar estos negocios.

Según el Departamento del Tesoro de los Estados Unidos, los prestanombres rendían cuentas a Rosario Niebla Cardoza, ex esposa de “El Mayo” y a sus cuatro hijas, María Teresa, Miriam Patricia, Mónica del Rosario y Modesta. Ellas y sus negocios están en la lista negra de la Oficina de Control de Bienes Extranjeros.

Los comercios nombrados fueron la empresa Nueva Industria de Granaderos Culiacán S.A de C.V, el Establo Puerto Rico S.A de C.V, Jamaro Constructores S.A de C.V, Multiservicios Jeviz SA de CV, Estancia Infantil Niño Feliz SC y Rosario Niebla Cardoza A. en P.

Para su apertura, el líder del Cártel de Sinaloa utilizó parte de los USD 14.000 millones que ha generado la organización criminal en más de tres décadas.

Pese a que varias empresas cerraron cuando se dio a conocer la red financiera, muchas otras fueron creadas para seguir lavando capitales.

La acción de crear empresas para blanquear las fortunas de los cárteles ha sido denominada por la DEA como “vacas lecheras”.

La red financiera de Ismael
La red financiera de Ismael "El Mayo" Zambada (Foto: Departamento de Tesoro de la Oficina de Control de Bienes Extranjeros)

“El Mayo” Zambada no es el único capo aparecer en la lista de la Oficina de Control de Bienes Extranjeros. Rafael Caro Quintero, otro mafioso de alto rango del Cártel de Sinaloa, se hizo de una amplia red de establecimientos de combustible.

En el oficio del “Narco de Narcos”, como es apodado, aparece el nombre de Diana Espinoza Aguilar, alias “Altagracia Espinoza Aguilar”, su actual pareja, y quien se encarga de éstas y otras compañías, incluyendo restaurantes, inmobiliarias y constructoras.

Espinoza Aguilar fue esposa de un capo colombiano hasta que conoció a Caro Quintero mientras purgaban condenas en una prisión de Puente Grande.

La inversión de otro pez gordo también fue ventilada: Juan José Esparragoza Moreno, alias “El Azul”, uno de los fundadores del Cártel de Sinaloa que adquirió Casa V y Terraza, la inmobiliaria del Grupo Impergoza y el parque industrial La Tijera, el centro comercial Provensa, así como varios establecimientos de combustible en Culiacán y Jalisco.

Las autoridades creen que las empresas del capo, quien se presume habría fallecido de un paro cardiaco en 2014, están bajo control de su esposa, Ofelia Monzón Araujo y sus hijos, Brenda, Nadia, Cristian y Juan Ignacio Esparragoza.

El nombre de Raúl Flores Hernández, alias “El Tío”, quien es un distribuidor de droga independientes que se asoció a los cárteles de Sinaloa y Jalisco Nueva Generación, aparece en el casino Grand, el bar La Camelia y el Club deportivo Morumbi, todos en Jalisco.

Actualmente Flores Hernándfez se encuentra preso en una cárcel mexicana en espera de su extradición a EEUU.

Los negocios de Nemesio Oseguera “El Mencho”, son aún más exquisitos. El líder del Cártel Jalisco Nueva Generación ha invertido en los negocios de restaurante de comida japonesa Kenzo y Mizu, así como en plazas, hoteles y negocios.

Al frente de sus negocios se han identificado a los chefs Alfonso Corona Romero, alias “Chef Poncho Corona” y Edgar Alfonso Corona Robles, apodad “El Ponchito” Corona, alega el Departamento de Tesoro.

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