En medio de su gira con el musical Jesucristo Superestrella, y de su participación estelar en el rol de mentor, en el programa La Academia, Beto Cuevas presenta Colateral, un álbum con nuevas versiones de sus grandes éxitos. Reconocido más como cantante de rock, Beto Cuevas se define como una artista.

En una entrevista exclusiva con Infobae México, el compositor nos muestra su lado más vulnerable. Cuenta cuáles fueron los momentos más difíciles que le costó vivir. Cómo es la relación con su ex esposa, que hoy es mánager, y afirma que los cambios no dependen de los dirigentes ni de los políticos, dependen de cada uno de nosotros con pequeños gestos.

En su nuevo material, Beto quiso hacer diferente el arte de su su CD, y en su portada aparecen personajes de caricaturas que fueron creadas por él: “Es una manera de homenajear al público que me acompaña siempre”, afirma el artista.

—Para los que no te conocen, ¿quién es Beto Cuevas?

—Soy artista, me defino más como artista, pero soy conocido como cantante de rock, rock en nuestro idioma, músico, compositor. Pero también soy dibujante, escritor, actor. No me gusta hablar de los títulos, porque los títulos también creo que es mejor que te los dé otra persona, pero me atrevo a hacer todas esas cosas.

No fui a la universidad a estudiar todo eso, simplemente soy un aprovechado de las circunstancias, y creo que me encantan los riesgos y, al tomarlos, me encuentro con nuevos aprendizajes y nuevas puertas que se abren para hacer diferentes cosas.

No fui a la universidad, simplemente soy un aprovechado de las circunstancias. Me encantan los riesgos y, al tomarlos, me encuentro con nuevos aprendizajes y nuevas puertas que se abren.


—En 30 años de carrera, ¿cuál fue el mayor riesgo que tomaste?

—Mi mayor riesgo fue simplemente tomar la decisión de ser artista. Mi padre me lo dijo en algún momento: “Oye, si quieres ser artista, no te quedes aquí en Chile, ve a hacerlo en Canadá, donde creciste, que es un país más desarrollado, donde a lo mejor tienes otras posibilidades”. Y yo dije: “No, me quedo en Chile porque me gusta lo que estoy haciendo acá y creo que aquí está mi destino”. Y fue una muy buena decisión, porque si no, no estaría sentado aquí frente a ti.

—¿Qué es lo más difícil que te costó afrontar en tu vida, ya sea personal o profesional?

—A veces cuesta levantarse cuando uno está, por alguna razón, aproblemado. Pero luego la vida misma te encauza y te pone en el lugar correcto, y te enseña que al fin de cuentas lo que importa es justamente levantarse, dar esos pasos que tienes que dar para volver a abrir nuevas puertas.

Porque cuando uno está triste, tiene la tendencia, o por lo menos yo tengo la tendencia, de comenzar a ver todo gris. Pero ahora que me han pasado cosas muy importantes y trascendentales en mi vida, siento que al agradecer todos los días, la luz sale mucho más brillante y las posibilidades son mucho mejores.

—¿Cuáles fueron las más trascendentales y cuál fue el momento en el que más te costó levantarte?

—Uno de los momentos difíciles de mi carrera, como persona, fue, por ejemplo, cuando falleció Andrés Bobe, el guitarrista fundador de mi banda, La Ley, cuando de un momento a otro se murió en un accidente de moto. Y él era mi compañero de composición, entonces sentía que me cortaron la mitad del cuerpo.

Uno de los momentos difíciles de mi carrera fue cuando falleció Andrés Bobe, el guitarrista fundador de La Ley, cuando murió sentía que me cortaron la mitad del cuerpo.

Otro difícil momento personal, cuando me terminé separando de mi esposa, en algún momento, con hijos, y todo eso no fue fácil, porque nunca pensé que me iba a separar. Sin embargo, hoy en día, mi ex esposa es mi mánager y seguimos siendo como una buena familia. Hemos logrado, a pesar de las circunstancias, generar una dinámica donde el cariño prevalece por sobre cualquier otra cosa. Y entonces la vida me ha enseñado que “al mal tiempo, buena cara”.

Sí pasé una época en que no me quería levantar y estaba un poco deprimido. Pero no era una depresión enfermiza, sino que era una depresión por las circunstancias. Pero siempre tuve la sensación de que si uno tiene la fortaleza de poder atravesar la tormenta, eventualmente volvería a ver la luz del sol. Y así ha sido.

—¿Cómo percibís a la mujer actual, es decir, este fenómeno del feminismo?

—Me parece que está bien. A ver, yo crecí en un país donde la mujer tiene mucho poder, Canadá. Bueno, hubo un momento donde había mucho machismo, pero la mujer se empoderó. Por lo menos la mujer canadiense, que se empezó a empoderar en los 80; entonces, antes de que fuese un tema mundial el acoso sexual, por ejemplo, era algo que se hablaba en Canadá y que era como una cosa común. Por eso, creo que al haber vivido en un país como ese, aprendí el respeto a la mujer.

A través de la palabra, uno puede discutir de cualquier cosa, pero siempre manteniendo el respeto y nunca pensando que el género femenino es inferior al género masculino, como pasa todavía en algunos países.

Nunca he visto una mujer desde otro punto de vista. Admiro a las mujeres, me inspiran.

—¿Qué es lo que más te inspira de una mujer?

—Me inspira la mujer inteligente, que tiene algo que decir. No sé cómo graficarlo, es mi musa. Una mujer con muchos huevos, directamente, mucha pelota. Una mujer muy en el sentido de lo que es dominar, muy masculina en ese sentido, pero que representa un poco a la mujer de hoy, la mujer autosuficiente.

—¿Qué vamos encontrar en tu nuevo material, Colateral?

—En Colateral encuentran, en la mitad del disco, reversiones de canciones famosas, pero en colaboraciones, en duetos con diferentes artistas amigos, gente que admiro mucho, que tienen grandes voces, entre ellos: Ana Torroja, Ely Guerra, Leonardo De Lozanne, María José y Monsieur Periné.

Y en la otra mitad, canciones inéditas, nuevas, que, de alguna manera, tratan acerca del amor en términos globales, el mundo disfuncional que vivimos y cómo lo podemos mejorar.

Por ejemplo, hay una canción que se llama “Dónde está el amor”, casi como una temática ingenua, porque hablo como del ideal del amor. Algunas personas podrían decir que es una letra tonta, porque el mundo no es así, pero fijate que sí puede ser así si nosotros nos proponemos. Y los cambios no dependen de los dirigentes y los políticos, dependen de cada uno de nosotros, y los cambios empiezan de adentro de uno hacia afuera, con pequeños gestos, pequeñas acciones que uno puede hacer. Creo que hasta las letras más sonsas, en términos de ideales, son absolutamente fundamentales e importantes. Hay otras que son de desamor, de traición y de cosas que suceden en esta condición humana.

Los cambios no dependen de los dirigentes y los políticos, dependen de cada uno de nosotros, y los cambios empiezan de adentro de uno hacia afuera, con pequeños gestos.

—En La Acadamenia le hiciste un homenaje a Alejandra Guzmán. Si tuvieras que elegir que alguien te haga un homenaje en vida, ¿quién te gustaría que lo hiciera?

—No he pensado en alguien en particular.

Entonces, juguemos, ¿quién te gustaría que te homenajeara?, puede ser también alguien que ya no esté vivo.

—Imaginate, ya, así, en otra dimensión, que de repente David Bowie me entregara un premio y me dijera quiero hacer muchas canciones contigo, por favor. Bueno, ya no sucedió. Pero no sé, algún artista que admire, que respete. Cualquier persona, no tiene que ser un músico, necesariamente, alguien que valore lo que hago y que lo exprese. Un homenaje puede ser en una conversación con alguien que admiras y que reconozca lo que tú haces. Eso es un gran homenaje en vida, y es maravilloso poderlo sentirlo.