El caso de Karen Espíndola ya fue cerrado (Foto: Especial)
El caso de Karen Espíndola ya fue cerrado (Foto: Especial)

El día que Karen Espíndola fue reportada como desaparecida por su familia pasó la noche cerca de la carretera a Cuernava, así lo testificó este jueves la joven de 27 años de edad, quien acudió a declarar ante la Procuraduría General de Justicia (PGJ) de la Ciudad de México.

Karen se dijo arrepentida por todo lo ocasionado a raíz de haber estado incomunicada con su familia tras una serie de mensajes en los que insinuó que podría estar siendo secuestrada por el conductor de un taxi. Asimismo, aceptó haber estado la tarde y transcurso de la noche del 3 de diciembre en un bar de Coapa, al sur de la ciudad.

De acuerdo con los primeros informes, la joven precisó que después de haberle mandado el último mensaje por WhatsApp a su madre, apagó el teléfono celular.

Tras su declaración, la PGJ informó que el caso sería cerrado, al no acreditarse ningún tipo de delito. La procuradora general de Justicia, Ernestina Godoy, informó que no habrá ninguna consecuencia legal contra Karen e hizo un llamado a la sociedad para no criminalizarla o emprender una campaña en su contra. Asimismo, negó que el video en el que se observa a la joven al interior de un bar haya sido filtrado por el gobierno capitalino, como lo han sugerido algunas organizaciones feministas.

El caso de Karen

Karen Espíndola se encuentra a salvo; las autoridades determinaron que no fue secuestrada (Foto: Facebook)
Karen Espíndola se encuentra a salvo; las autoridades determinaron que no fue secuestrada (Foto: Facebook)

#TeBuscamosKaren fue un hashtag replicado por miles de personas en Twitter durante el 3 y 4 de diciembre. Fue utilizado para presionar a las autoridades en la búsqueda de esta joven de 27 años. Se activaron los protocolos de búsqueda y las autoridades se mantuvieron en contacto con la familia a fin de dar con su paradero.

Un día después, ella volvió a su casa por cuenta propia. No dio declaraciones pues de acuerdo con su familia, se encontraba en malas condiciones. Horas más tarde se dio a conocer un video en el que se le ve en un bar desde las 16:00 horas del 3 de diciembre hasta las 02:00 horas del día siguiente.

Las imágenes hicieron deducir que Karen no había sido secuestrada, lo que ocasionó que en redes sociales ella y su familia fueran criticadas y atacadas, llegando a hacer tendencia nacional el hashtag #KarenMentirosa.

Los comentarios rayaron la misoginia, y tanto hombres como mujeres publicaron comentarios denigrantes contra Karen Espíndola, juzgando su apariencia y usando adjetivos negativos para describir su desaparición.

Su propio hermano, que fue el primero en informar su desaparición, criticó a su hermana. "Aún sabiendo que me equivoqué en confiar en mi hermana, pero no me equivoqué en hacer todo mi esfuerzo para que no fuera la última vez que la vería con vida. Tantita empatía”, dijo. Además, eliminó los mensajes en donde pedía ayuda para encontrarla.

En contra réplica, otros cibernautas recordaron que a diario, 10 mujeres en promedio son asesinadas en México, y aunque Karen actuó de forma errada al mentirle a su familia, no se le puede criminalizar por haber movilizado a las autoridades y a la sociedad cuando eso es lo que debería hacerse con cada mujer que desaparece.

El diputado local de San Luis Potosí, Pedro César Carrizales Becerra “El Mijis” compartió esta reflexión en Twitter, con el siguiente mensaje:

“Me da un chingo de gusto que Karen esté bien, ojalá todas las historias de desaparecidas acabaran en una peda y una pinche crudota. La neta se la curó duro mintiéndole a su jefa, pero NO dejemos de hacerlo, dimos una muestra de lo poderoso que es exigir juntos”.

Nadine Gasman, presidenta del Instituto Nacional de las Mujeres (Inmujeres) se unió al llamado y dijo que el linchamiento en redes contra Karen es una forma de mantener la agresión y la violencia contra las mujeres.

Todos estos linchamiento son una forma de seguir con la agresión. No sabemos qué paso con ella (…) Su familia hizo lo que tenía que hacer, empezar a buscarla, denunciar, buscar apoyo; todo lo demás es misoginia y no entender las circunstancias de inseguridad que viven las mujeres en la calle

La secretaría de Gobierno capitalina, Rosa Icela Rodríguez, respaldó estas declaraciones y aseguró que es labor de las autoridades investigar las denuncias sobre posibles delitos denunciadas en redes sociales, sin prejuzgar su veracidad o falsedad.

“Ni siquiera tiene que ver con el actuar de la autoridad, porque nosotros tenemos que ir a investigar todo lo que sea posible, es nuestra obligación”, dijo al ser cuestionada en conferencia de prensa.

“Mientras sabemos si es una noticia falsa o no, tenemos que acudir como se acude a las llamadas de 911. Tenemos que hacerlo aunque resulten noticias falsas después”, agregó.

Violencia contra las mujeres

En promedio 10 mujeres son asesinadas a diario en México (Foto: AFP)
En promedio 10 mujeres son asesinadas a diario en México (Foto: AFP)

Cada día, 312 mujeres sufren algún tipo de delito en México y de esta cifra, 10 son asesinadas, así lo revelaron cifras del Secretariado Ejecutivo del Sistema Nacional de Seguridad Publicadas (SESNSP) en agosto.

Entre enero y julio de 2019 se registraron 65,679 delitos contra las mujeres, entre los que destaca acoso sexual y violación. En ese periodo fueron asesinadas 2,173 mujeres, promediando 10.34 casos al día. De ese total, 1,610 fueron catalogados como homicidios dolosos y 563 como feminicidios.

La violencia contra las mujeres es significativamente diferente a la que sufren los hombres. Los hogares no son lugares seguros para las féminas. De hecho, la gran mayoría de las víctimas cohabitaron con sus agresores y sufrieron una violencia constante, silenciosa, invisible y letal.

Las agresiones contra las mujeres en casa inician con gritos e insultos, que se convierten en golpizas y brutalidad sexual y concluyen con un salvaje asesinato.

La estadística que se refiere a los diversos “métodos” para asesinar a las mujeres demuestra que el agresor no sólo pretende terminar con la vida de su víctima, sino que quiere producirle dolor, aumentar su angustia y acabar con su honor y dignidad.

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