Eva Longoria (Foto: Lorenzo Carnero/ZUMA Wire/Shutterstock)
Eva Longoria (Foto: Lorenzo Carnero/ZUMA Wire/Shutterstock)

Cinco años atrás, cuando Hollywood ni siquiera pensaba en una revolución femenina, desde un rincón de Francia, en Cannes, Salma Hayek había creado el espacio 'Women in Motion' auspiciado por Kering (de su esposo François-Henri Pinault). Y en ese mismo espacio en el que comenzó el impulso por buscar una igualdad de género en el mundo del cine, nos encontramos con Eva Longoria, una de las fundadoras del movimiento #TimesUp que es además una de las mejores representantes hispanas de Hollywood, porque aunque haya nacido en Estados Unidos, en sus venas corre un 100% de sangre latina.

– ¿Tu cuenta de Instagram te presenta como actriz, productora, directora…?

– Y madre, también.

– ¿Qué tan difícil es encontrar el balance entre la maternidad y el trabajo?

– Me encanta trabajar en una industria donde mi hijo está siempre conmigo. Ni siquiera puedo contar la cantidad de estudios donde no estuvo conmigo. Hasta le di de mamar mientras dirigía Grand Hotel. Apenas tenía cuatro semanas de vida y tengo hermosa fotos donde yo estoy diciendo "Acción" y se puede ver a él tomando de mi pecho. Y lo que cambió para mí, la única sorpresa sobre la maternidad, es que mi trabajo de caridad y activismo hoy tiene mucho más sentido de urgencia ahora. Desde que tengo un hijo siento la urgencia de arreglar el mundo.

“La fama es el producto de algo que se hace bien”

– ¿Pero cómo fue que conseguiste, en un lugar tan difícil como Hollywood, el lujo de controlar tu propio poder como productora y directora de tus propios trabajos?

– Con Desperate Housewives fueron diez años de mi vida en los que también busqué mi mayor potencial. Iba a trabajar, decía mis diálogos, y me iba, hasta que me di cuenta de que realmente no tenía ningún control aunque fuera el show más grande del mundo en aquel momento. Me di cuenta de que no podía controlar las tomas que iban a usar o quién iba a ser elegido como mi pareja ni la música o cómo estaban editadas mis escenas. Y yo siempre miraba la gente que estaba detrás del monitor preguntándome quiénes eran. De a poco me fui enterando de que eran actores que terminaron siendo productores o directores. Y la verdad, yo siempre fui una especie de directora en mi cabeza. Me apasiona el lado de la producción y te diría que aproveché Desperate Housewives como si hubiera sido mi mejor escuela del cine. Prestaba atención a dónde ubicaban las luces, dónde iba la cámara, qué hacían con los lentes y supe que yo también quería tener mucho más control del producto final.

– ¿La dirección fue un paso natural entonces?

– Sí, pero tengo que aceptar que me daba terror. Me acuerdo de que quería hacerlo, realmente quería hacerlo, y cuando alguien me lo ofreció acepté enseguida. Pero cuando volví a mi casa me pregunté: "¿Por qué dije sí?". Estaba aterrorizada, y supongo que muchas mujeres piensan igual. Creen que no están listas, que necesitan experiencia, pero en realidad hay que hacerlo para aprender y tener la experiencia… trabajando. Ya van 12 años que dirijo y es algo que me encanta. Supongo que soy muy buena diciéndole a la gente lo que tiene que hacer.

– ¿Quiénes te inspiran a la hora de sentarte en el sillón de directora?

– Ava DuVernay realmente me inspira. George Clooney también, porque es un gran actor y director.

Desde que tengo un hijo siento la urgencia de arreglar el mundo

– ¿Qué diferencia crees que marca la visión femenina que escasea en la industria del cine?

– Y… es diferente. La forma en que filmamos una escena de sexo es definitivamente una perspectiva distinta de la que puede imaginar un hombre. Tampoco digo que seamos mejores, sólo digo que somos diferentes. Es una perspectiva distinta con un lente distinto al que ves normalmente.

– ¿Qué se necesita para aumentar las estadísticas de roles femeninos en los puestos más importantes?

– Es horrible porque las estadísticas están empeorando. Lo mismo pasa con la palabra diversidad. La gente quiere llenar un casillero y piensa que contratando una mujer van a desarrollar algo con mujeres o se está diversificando en la gente pero sin ningún tipo de manifestación. Seguimos viviendo en una sociedad patriarcal en Hollywood, la mayoría de los estudios siguen siendo controlados por hombres. Muchas de las posiciones que abren puertas están controladas por hombres y necesitamos que no solo abran puertas, tienen que cambiar de mentalidad. Y yo no voy a educarlos, quiero ocupar sus puestos (risas). Las mujeres, por ejemplo, no tienen una segunda mordida de la manzana y es algo que tenemos que arreglar. Si su película no funciona bien en las recaudaciones, dicen que esa mujer no puede dirigir y no es cierto. ¿Cuántos hombres en el cine fracasaron y siguen dirigiendo?

– ¿Las mujeres latinas?

– Las mujeres de la comunidad latina son las más fuertes de todo el mundo. Son las más fuertes. Ellas hacen muchas cosas y siempre para su comunidad. Y por esa razón, yo quiero apoyar a todas las mujeres.

Si me preguntas si alguna vez sufrí algún tipo de acoso sexual te diría “Jamás, nunca”. Pero si me preguntas si alguna vez alguien en el trabajo llegó a hacer algún comentario sobre mi cuerpo que me hizo sentir incómoda. Y sí… por supuesto, soy mujer

– ¿En el plano de igualdad de sueldos, en tu caso aprendiste a negociar mejor a partir del éxito de Desperate Housewives?

– Bueno, tuve suerte que se llamaba Amas de Casa Desesperadas y no Amos de Casa Desesperados (risas). En ese sentido los salarios eran iguales pero desafortunadamente te pagan por el éxito y ganamos una cifra determinada que subía sí había cierto éxito. Es un problema no sólo en nuestra industria sino en todo el mundo. La desigualdad de género existe en todo el planeta. No se paga lo mismo por el mismo trabajo en ninguna parte. No importa que seas un dentista o un abogado o un actor. El problema existe y necesitamos cambiar la cultura. Hay leyes incluso pero nadie las aplica. Por ahí pasa el mayor problema.

– ¿Llegaste a recibir algún ofrecimiento en el que después te enteraste que los hombres estaban cobrando más que las actrices, incluso después de Desperate Housewives?

– Hace muy poco me ofrecieron una película en la que los salarios no eran iguales. Yo no podía creer que siguiera pasando todo eso. No lo entiendo. Lo bueno que pasó con el movimiento #MeToo y TimesUp es que las mujeres ahora hablamos entre nosotras. Puedo llamar a Reese Witherspoon y preguntar qué hizo ella con algo en particular. Puedo llamar a Natalie Portman o ella me llama y tenemos entre nosotras un maravillosa hermandad de información comunitaria.

– Y habiendo fundado con Reese Witherspoon el movimiento #TimesUp en enero del 2018, ¿qué cambios les queda todavía por generar?

– Tenemos tanto trabajo por hacer… El movimiento #TimesUp se basa en generar cierta seguridad en los puestos de trabajo, no sólo en la industria del espectáculo. Cuando lanzamos 'We United' con gente del campo, empleadas de hoteles y restaurantes además de empleadas domésticas, quisimos ponerle un punto final a la falta de balance en el poder aunque la meta no parecía fácil. Pero la idea es que todos puedan sentirse seguros en su lugar de trabajo. Aun así, tan simple como suena, el desafío es todavía muy difícil de cumplir.

La verdad, yo siempre fui una especie de directora en mi cabeza

– ¿Crees que hayan terminado con los acosos sexuales desde el movimiento original #MeToo?

– Si me preguntas si alguna vez sufrí algún tipo de acoso sexual te diría "jamás, nunca". Pero si me preguntas si alguna vez alguien en el trabajo llegó a hacer algún comentario sobre mi cuerpo que me hizo sentir incómoda. Y sí… por supuesto, soy mujer. Pero así es como también te das cuenta de que lo normalizamos, que lo aceptamos porque es algo muy normal. Pero no debería ser así. Quiere decir que el acoso sexual es normal, aunque no sea la definición que tenemos en nuestra cabeza.

Eva Longoria en el 72° Festival de Cannes, en Francia, en mayo pasado (Foto: Katie Jones/Variety/Shutterstock)
Eva Longoria en el 72° Festival de Cannes, en Francia, en mayo pasado (Foto: Katie Jones/Variety/Shutterstock)

– ¿Cuál es el panorama que te gustaría conseguir?

– Lo que pasó por ejemplo en Cannes, donde hubo un 50% y 50% de participantes. Eso es bueno, se nota. Se puede ver el efecto que tiene en la gente, los cineastas y las recaudaciones. Por ahí pasa la igualdad, 50/50.

– ¿Hay algo en particular que el cine puede llegar a aprender de la televisión a la hora de darle un mejor lugar a la mujer?

– Bueno, la televisión es un negocio y el cine es un arte… aunque hay cierto aspecto artístico en televisión ahora, con más avenidas de contenidos. Pero la gente quiere ver lo que quiere ver, cuando quiere verlo y como quiere verlo. Hoy puedo ver algo en mi teléfono o en el aeropuerto, mañana. Como productora de contenidos, vivimos el mejor momento. Y la televisión al menos reconoce que existe un público femenino. El cine… no.

Muchas mujeres creen que no están listas, que necesitan experiencia, pero en realidad hay que hacerlo para aprender y tener la experiencia… trabajando

– Selena Gomez habló en Cannes sobre el miedo que le tiene a los medios sociales para su generación. ¿En tu caso aprendiste algo en ese sentido, con tus millones de seguidores en Instagram y Twitter?

–  Soy un poco más grande que Selena y yo también tenía una mejor idea de lo que yo quería en el momento en que surgieron los medios sociales. Pero estoy de acuerdo con ella. Con las generaciones más jóvenes, cuando alguien tiene 12 años y está en un medio social, puede dar miedo. Yo… no leo los comentarios y me rebota lo negativo. Pero puedo entender si alguien de 14 años no sabe manejarlo. Estoy de acuerdo con ella. Me pone nerviosa saber que los jóvenes son tan adictos a los medios sociales

– ¿Qué consejo le darías a las jovencitas que sueñan con llegar a Hollywood?

– ¿Los que quieren empezar? Siempre digo que busquen primero educarse. Se me acercan tantas jovencitas a decirme "Me encantaría tener tu fama" y yo les digo "Entonces preocupate por curar el cáncer o ser un astronauta para ir a la Luna porque eso te va a hacer mucho más famosa". La fama no debería ser una meta. La fama es el producto de algo que se hace bien. Cuando yo me mudé a Hollywood con apenas 20 años trabajé como extra durante dos años solo porque quería estar adentro de un estudio de filmación. Nunca antes había estado en un lugar así y preguntaba todo. ¿Qué es un boom? ¿Qué es una luz? Después pedí decir una línea, después dos y después cinco. Literalmente, yo trabajé bien desde abajo.

Longoria en el Hollywood Foreign Press Association Annual Grants Banquet en Los Ángeles, Estados Unidos, en julio pasado (Foto: Chelsea Lauren/Shutterstock)
Longoria en el Hollywood Foreign Press Association Annual Grants Banquet en Los Ángeles, Estados Unidos, en julio pasado (Foto: Chelsea Lauren/Shutterstock)

– ¿En qué películas o programas de televisión podemos buscarte como extra?

– En Ally McBeal… ¿Te acordarás? Ahí yo era extra. También en la serie original de Beverly Hills, 90210. Trabajaba mucho como extra, porque me daban de comer. Te daban desayuno, almuerzo y cena y yo me llevaba las bananas y me la guardaba en la cartera para comer después.

Seguimos viviendo en una sociedad patriarcal en Hollywood, la mayoría de los estudios siguen siendo controlados por hombres

– ¿Llegaste a quedarte con algún recuerdo de Desperate Housewives también?

– Sí, algo de ropa.

– ¿Todavía lo guardas todo?

– Sí, aunque ya no me entran, pero las tengo.

– ¿Y podemos soñar con la posibilidad de reunir al elenco de Desperate Housewives en una nueva producción tal cual como Sarah Jessica Parker lo hizo en el cine con Sex And The City?

– A mí me encantaría. Amo esas mujeres. Extraño a Gaby. Me pregunto que será de su vida. ¿Dónde estará? ¿Cómo se verán sus hijos? Seguro, yo aceptaría sin dudarlo. Necesitamos un nuevo jardinero.