Dos días antes de que Gabriel Taye decidiera acabar con su vida, sus compañeros de clase lo atacaron en el baño de la escuela. Las imágenes de una cámara de seguridad muestran cómo lo empujaron y lo acosaron entre varios mientras yacía inconsciente en el suelo, y sin que ninguna autoridad hiciera algo al respecto durante varios minutos.

Los padres de Gabriel alegaron que la escuela de Cincinnati, Ohio, nunca les contó lo que había sucedido. Solo les dijeron que se había desmayado. El personal de la escuela primaria Carson, por su parte, argumentó que el estudiante de 8 años, que cursaba tercer grado de primaria, nunca mencionó haber sido lastimado por otros niños.

En la batalla legal que se derivó por el suicidio de Gabriel, los administradores del distrito escolar dijeron el miércoles 4 de diciembre que ellos no eran responsables porque no era su obligación atender la violencia entre los estudiantes, informó Courthouse News Service. Los comentarios se hicieron en una audiencia del Tribunal de Apelaciones de los Estados Unidos para el 6to Circuito, luego de que la escuela apeló la negativa de desestimar la demanda por muerte injusta.

Eric Herzig, quien representa al personal de la escuela, dijo a los jueces de los tribunales que negarles la inmunidad a los funcionarios estaría “abriendo nuevas perspectivas de responsabilidad” que podría afectar a otros planteles escolares.

Los padres no tenían idea de lo peligrosa que era la escuela para su hijo”, dijo por su parte Jennifer L. Branch, abogada de los papas de Gabriel, según Courthouse. “No tenían idea de lo que estaba sucediendo”.

Lo que sucedió, según el video de vigilancia, fue que el 24 de enero de 2017, Gabriel entró al baño de la escuela, estrechó la mano de otro estudiante y cayó al suelo. Sus piernas eran visibles desde una cámara que apuntaba hacia la entrada del baño, mientras otros estudiantes se apiñaban y pasaban por encima de él. Cuando los administradores finalmente llegaron, ayudaron a Gabriel a ponerse de pie y lo guiaron hacia el pasillo.

Un detective de homicidios de Cincinnati que vio el video de vigilancia dijo que un alumno que llevaba un abrigo rojo pareció tirar de Gabriel hacia el suelo mientras le estrechaba la mano, y luego pareció “celebrar y regocijarse con su comportamiento”. Los estudiantes señalaron, se burlaron, empujaron y patearon a Gabriel durante cinco minutos mientras estaba inconsciente.

Fui testigo de un comportamiento que, en mi opinión, se trató de una intimidación que incluso podría llegar al nivel de agresión criminal", dijo el detective Eric Karaguleff.

La madre de Gabriel, Cornelia Reynolds, encontró a su hijo muerto a un lado de su litera dos días después.

En su respuesta a la demanda, los abogados del distrito escolar dijeron que la escuela no causó la muerte de Gabriel. En cambio, afirmaron que los profesores estaban “atentos y receptivos” a la situación de Gabriel.

Si bien estamos preocupados por el tiempo que Gabriel permaneció inmóvil y sin supervisión adulta en la escena, cuando los administradores escolares se dieron cuenta de la situación, inmediatamente siguieron el protocolo llamando a la enfermera de la escuela para evaluar a Gabriel”, dijo el distrito escolar en un comunicado.

Gabriel se encuentra entre un número creciente de niños y adultos jóvenes que mueren por suicidio cada año. Aunque el suicidio de menores fue relativamente raro durante años, ahora es la segunda causa más común de muerte en adolescentes y adultos jóvenes. De 2007 a 2017, los datos del gobierno muestran que los suicidios entre personas de 10 a 24 años aumentaron un 56 por ciento. La Asociación Americana de Psicología informó en 2016 que un promedio de 33 niños de 5 a 11 años mueren por suicidio cada año.

Hijo de una enfermera y un ingeniero mecánico, a Gabriel le gustaba pescar con su madre y jugar con su padre. Según la parte demandante, solía divertirse cantando, bailando y jugando baloncesto y fútbol. Soñaba con unirse al ejército y una vez visitó la Base Robins de la Fuerza Aérea en Georgia.

Gabriel elegía su ropa para ir a la escuela -le gustaban las corbatas-, y le encantaba aprender. Destacaba académicamente y evitaba todo tipo de conflicto. Sin embargo, sus calificaciones comenzaron a caer en tercer grado, detalló la abogada de los padres.

Los estudiantes ya habían atacado antes a Gabriel, explicó, “pero la escuela no informó sobre esos incidentes a sus padres”. Gabriel fue golpeado dos veces, y hubo un incidente en el patio de la escuela que desencadenó una serie de “medidas disciplinarias” en perjuicio del agresor. Gabriel fue sometido a la agresión de otros estudiantes al menos seis veces en tercer grado, pero la abogada dijo que la escuela no le dijo a sus padres o retuvo información importante.

Después del presunto ataque en el baño, la parte demandante explicó que la enfermera de la escuela le dijo a la madre de Gabriel que se había desmayado y que sus signos vitales estaban bien. Reynolds le preguntó a su hijo qué había pasado en la escuela ese día, pero respondió que solo recordaba que se cayó y se lastimó el estómago.

Dos días después se quitó la vida.

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