Michael Cruz Kayne junto con su esposa Carrie y sus dos pequeños hijos, Truman y Willa (@cruzkayne)
Michael Cruz Kayne junto con su esposa Carrie y sus dos pequeños hijos, Truman y Willa (@cruzkayne)

Aún con el alma desmembrada como el primer día, Michael Cruz Kayne sorprendió a sus seguidores, quienes esperaban otro tuit en sintonía con su profesión: comediante. Pero no. El actor radicado en Nueva York escribió sobre Fisher Daniel Kayne, el bebé que tuvo junto con su esposa Carrie y que murió hace una década, cuando apenas contaba con 34 días de vida.

Esto no es realmente para lo que es Twitter, pero hace diez años mi hijo murió y básicamente nunca hablo sobre eso con nadie más que con mi esposa. Me ha llevado diez años darme cuenta de que quiero hablar de eso todo el tiempo”, comenzó su largo hilo de mensajes Michael. Era su desahogo, su catarsis, después de tanto tiempo. Prosiguió: “La mayoría de las conversaciones que tenemos sobre el duelo son muy, muy raras. La tragedia sigue siendo un tabú, incluso en la era del exceso de ‘compartir’. Todo es muy ‘lo siento por su pérdida’ y cabezas y tarjetas con caligrafía y susurros. Todos estamos de puntillas todo el tiempo”.

La “purificación” de su alma continuó: “Pero el dolor no es una sola cosa, es una galaxia de emociones, la mayoría de las cuales se ponen en órbita por la pérdida de alguien a quien amas y las terribles (o no) circunstancias que rodean esa pérdida. pero solo podemos hablar públicamente de una parte: la tristeza. ¡Pero hay más! Algunas cosas me enojan: cuando el hospital nos preparó para su muerte, uno de los médicos decía ‘tu hija’ repetidamente hasta que dije con los dientes apretados: ‘él es un niño’. Algunas cosas me confunden: cremamos a nuestro hijo. ¿Cómo diablos funciona eso? Como ¿cuáles son los pasos del uno al diez de ese proceso? Algunas cosas me hacen reír: la funeraria nos entregó un recibo después del funeral de nuestro hijo que decía 'gracias de nuevo’ en la parte inferior".

Durante su dramática exposición, Michael también reveló que en el nacimiento también vio la luz el gemelo de Fisher, quien hoy tiene diez años y creció con algo que le faltaba, como al resto de la familia. “Nuestro hijo muerto tiene un gemelo que está muy vivo, y es realmente genial y eso también es una locura, porque cuanto mejor está él, más me parece una mierda... ahhhhh desearía que su hermano estuviera vivo. Y ambos tienen una hermana, que nos pidió que pusiéramos una vela extra en el pastel de cumpleaños de su hermano y quien nos llevó a escribir la historia sobre su hermano muerto esta noche (y sí, hablamos de nuestro hijo muerto con nuestros hijos vivos todo el tiempo)".

De todas formas, todos esos pensamientos, hasta hace poco, básicamente se han mantenido en conversaciones con mi esposa (increíble) y mi familia (excelente), y ahora quiero compartirlos y apuesto a que tienes un amigo con una historia triste que también quiere compartir las partes no tristes”, continuó el desgarrador posteo el comediante que se reconvirtió en la persona que en verdad es, naturalmente. “Mi hijo muerto ya tiene un legado, en mi esposa, quien se convirtió en enfermera de cuidados intensivos pediátricos por su culpa. ¿Puedes creerlo? Estar cerca de niños enfermos y moribundos todo el día? ¡Curar/cuidar de ellos? Ella hace eso por mi hijo. Y tal vez ahora, una década después, estoy listo para contribuir un poco a su legado, también, con una súplica: pregúntale a tu triste amigo sobre lo triste de lo que nunca hablaste”.

El dolor es aislante, pero no solo por la tristeza. También porque la tristeza es la única parte que alguien sabe. Ni una sola persona ha sido cruel con mi hijo, pero casi nadie considera la plenitud de su pérdida y cuán complicado y extraño y todo lo demás fue y sigue siendo. Habiendo comenzado recientemente a hablar con otros dolientes, sé que muchos de ellos sienten lo mismo. Pregúntale a tu amigo sobre lo triste de lo que nunca hablas, y sé abierto a la profundidad de esa experiencia. Un día, y lo digo sin severidad ni condescendencia, todos los que conoces estarán muertos. Nos ayudará si hablamos de eso o de todos modos me está ayudando. Si estás afligido, no estás solo”, concluyó para finalmente publicar la foto de su esposa Carrie con el pequeño que ya no está físicamente con ellos.

Carrie y Michael Cruz Kayne junto a Truman, el gemelo de Fisher @cruzkayne
Carrie y Michael Cruz Kayne junto a Truman, el gemelo de Fisher @cruzkayne

La repercusión de sus conmovedores mensajes fue inmediata y explosiva: 230 mil likes y 40 retuits en apenas horas. Pero sobre todo, logró el objetivo por el cual había convocado a sus seguidores a charlar con algún amigo respecto a la tristeza, al dolor, al vacío que produce una pérdida. Pero no solo eso: tres mil personas sumaron sus experiencias respondiendo al hilo. Y algunos, muchísimos, contaron sus propias angustias.

Uno de ellos se llama Tom Hetherington: “Esto es muy importante y realmente una de las mejores cosas que he leído aquí. Su legado continúa en las conversaciones que esto comenzará. Perdí a mi hermano gemelo a los 25 y es nuestro cumpleaños el sábado, lo que siempre odio, así que he visto esto exactamente en el momento correcto”.

Gall Hamer, otra de las personas que leyeron el testimonio de Michael, respondió: “No puedo comprender la profundidad de tu dolor y anhelo por Fisher. Soy una viuda de 22 años y, a veces, el dolor todavía me pone de rodillas. Decir su nombre (Ron), hablar de él, trae una sonrisa incluso entre mis lágrimas. Hable sobre Fisher con la frecuencia y el tiempo que desee; escucharemos”. Los mensajes sobre las pérdidas propias se multiplicaban con el correr de las horas y el comediante, en su papel de ser humano corriente, trataba de responder. Sino, otros usuarios de Twitter se comprometían con otras historias desgarradoras.

Esta es nuestra hija, la perdimos cuando estaba en un circuito oxigenación por membrana extracorpórea. Hace dos años que la dejamos ir y escuchar tus palabras trae una avalancha de recuerdos y ahora estoy abriéndome a los extraños. No estás solo, te veo y escucho... mi familia es tu familia”, fue lo que escribió un usuario identificado como Stu, del Reino Unido.

En una entrevista reproducida por The Washington Post, Kayne señaló que se siente afortunado de tener a su hijo Truman, el gemelo sobreviviente de diez años, y a su hija Willa, de 7 años. Sin embargo, reveló que el intenso dolor por perder a Fisher a los 34 días de haber nacido a menudo está presente, aunque sea en silencio. “Me he vuelto más directo con la gente sobre su dolor. Cuando haces eso, la gente dice: ‘Oh, hombre, puedo hablar de esto para siempre’”. El objetivo de sus tuits fue que sea parte del legado de su pequeño: hacer que las personas puedan hablar sobre el dolor, incluso en las redes sociales.

Las experiencias continuaron. Otra mujer, Vicki Steward, relató su pesar: “Hace años ayudé a mi abuela y a mi familia a clasificar sus cosas. Encontramos ropa de bebé que pertenecía a un hijo que había fallecido hacía más de medio siglo. Sus sollozos me mostraron que perder a un hijo fue la mayor pérdida y no se curó criando a otros 8 niños. Lo siento mucho”.

Perdí a mi propio hijo por cáncer cerebral pediátrico hace 2 años y medio, y el dolor es una parte constante de mi día. Recibo recordatorios de amigos y familiares de que todavía llevan algo de ese dolor con ellos, lo que ayuda un poco, pero nadie que no haya perdido un hijo puede entender. Grandes abrazos”, narró Brad Simpson, de la Universidad de Connecticut en respuesta a la historia de Michael.

Otro seguidor, identificado como Mac Keyser, dijo: “Siento mucho tu pérdida. Desafortunadamente, entiendo esto muy bien. Mi hija murió hace 23 años y pienso en ella todos los días. He aconsejado a algunos padres que han perdido hijos, y parte de eso es ser brutalmente honestos de que no hacemos bien el duelo... en absoluto”. Las experiencias y las historias se suman sin cesar: “Enterré a mi primera nieta. Brianna era mi vida. Murió a los 21 años de edad debido a complicaciones pulmonares por una adicción paralizante. Los profesionales médicos se negaron a abordar su adicción para tratar sus pulmones adecuadamente. Sus pulmones se rindieron y ella murió...”, contó Patty Caldwell.

Gracias por compartir tu historia. Perdí a mi hijo de 16 años en el día de Año Nuevo 2019. Cada día es una lucha, y aguanto mucho por dentro, pero no hablar de él es más difícil para mí que hablar. Creo que todos necesitamos recordatorios para dejarlo salir”, explicó Tom Roff. Jenny Louwho relató una historia similar a la que debieron atravesar Michael y Carrie con Fisher: “Tu historia resuena en mí. Mi hijo murió a los 2 días. Más tarde, me convertí en una enfermera residente. Yo trabajo donde nació/murió mi hijo. El dolor, 14 años después, tiende a venir en oleadas. Aunque es difícil, es un honor ayudar a los padres en duelo, tomar las mejores huellas, bañar a su bebé, etc.”.

La empatía lograda por los tuits del comediante fue absoluta y expansiva. Miles y miles de mensajes dan cuenta de las penurias silenciosas por las que pasan millones de personas en todo el mundo. Emily Catherine es una de ellas: “Estoy tratando de escribir una especie de segunda parte de lo que sucede después... y me sacaste las palabras de la boca. Es sorprendente la forma en que lo describes. ¡Les envío a usted y a su increíble familia mucho amor para derramar y gracias por compartir!”. Emily compartió un video con caricaturas en el cual narra lo que ella vivió y cómo intenta superarlo: “Soy Emily y mi mamá murió en agosto. Estoy realmente triste. Así paso el duelo. Al principio estaba entumecida. Fue un shock. Murió muy joven. Estaba tan paralizada que no notaba nada, sino únicamente su ausencia. En las primeras semanas solo lloré. Todo lo que podía pensar era acerca de todo lo que la extrañaría y cómo era. Tenía mucha gente alrededor mío para apoyarme, darme mucho amor. Pero nada me hacía sentir mejor. Organicé su funeral y todos nos despedimos. Pero no se sentía bien. Y luego me sentí muy sola. Ahora no tengo padres o hermanos o hermanas. Y pasan los meses y me siento aún más sola. A veces me despierto y tengo un buen día, en el que puedo pintar, caminar o sonreír. Trato realmente con firmeza de ser productiva, así puedo sentirme un poco mejor que cómo me sentía. Pero a veces estoy tan triste que lo único que hago es estar sentada. Esos días son más duros mientras pasa el tiempo, porque estoy aburrida de estar triste. Lo que aprendí es que cualquiera sea lo que sientas, es normal. Buscar una forma de estar bien contigo mismo y con los otros ayuda. También aprendí que a veces otras personas no saben qué hacer o decir. Y eso también está bien. Y aprendí que las pequeñas cosas te mantienen activa. Como un gran salto, una taza de té, un snack, una historia divertida o una caminata al aire libre. Si estás apoyando a alguien que está en duelo, solo sigue enviándole a ellos amor y escuchándolos. No los trates diferente, pero, entiende que a veces ellos estarán muy tristes como para hacer el esfuerzo de estar como antes y esto puede durar un buen rato. Si tú eres quien está en duelo, lo siento. Sigue adelante, lo estás haciendo de forma maravillosa”.

El legado de Fisher, tal como quería que sucediera su padre, pareciera estar funcionando. Al menos, contribuye a que algunos corazones encuentren un poco de consuelo y puedan aliviar sus almas y corazones en pena.

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