(Foto: Especial)
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Diego Stolz perdió la vida a los 13 años luego de que dos compañeros de la escuela lo golpearon, por lo que la familia de la víctima exige justicia mediante la aplicación de eficientes políticas de seguridad y contra el bullying, pues alegan que la muerte del estudiante pudo haber sido evitada.

Es por eso que ya existe una demanda que señala la directa responsabilidad de las autoridades del Distrito Escolar de Moreno Valley, en California, donde el estudiante de octavo grado fue atacado en la secundaria Landmark.

El joven permaneció dos semanas en estado crítico por las graves lesiones provocadas por los golpes que le dieron dos compañeros de escuela. Fue declarado clínicamente muerto y se le retiró el soporte que lo mantenía con vida.

Todo quedó grabado en un video, donde se puede ver que un menor de edad soltó un puñetazo a Diego, quien mientras trataba de recuperar el equilibrio, fue alcanzado por el golpe de otro estudiante; ese gancho envió a Diego al piso, pero en ese momento se golpeó con una de las columnas del edificio.

Tras el enfrentamiento, ese lunes 16 de septiembre, Diego no se pudo levantar. Los dos jóvenes implicados fueron arrestados, pero sus identidades permanecen desconocidas. Enfrentan un proceso judicial por homicidio involuntario y asalto por medio de la fuerza que probablemente produzca grandes lesiones corporales.

Pero la familia de Diego Stolz no quiere que su muerte sea en vano y pretende que las situaciones de acoso escolar ya no existan. Para ello, reclaman legalmente al Distrito Escolar una compensación por daños y que establezcan políticas para proteger a los estudiantes.


Y es que las autoridades escolares ya tenían conocimiento de lo que vivía Diego, pero nunca hicieron nada para detenerlo. El abogado de la familia, Dave Ring, dijo, según Univisión: “La escuela sabía que Diego era acosado. Fueron informados por familiares, maestros, compañeros de clases y la propia víctima”.

Juana Salcedo, madre de Diego, reportó a las autoridades escolares en 2018, cuando iba en séptimo grado, que su hijo era víctima de bullying. Pero nada cambió, el joven entró a octavo grado y fue golpeado por el mismo grupo de estudiantes.

La familia de Diego exige justicia y pretende que no vuelva a ocurrir una situación similar (Foto: Captura de pantalla / Univisión)
La familia de Diego exige justicia y pretende que no vuelva a ocurrir una situación similar (Foto: Captura de pantalla / Univisión)

El viernes 13 de septiembre, Diego fue a la oficina del director tras haber sido atacado, y salió feliz “de que pudo hablar con alguien sobre lo que pasó”, recordó la prima del joven, Jasmín Salcedo. Aunque el director prometió que el acoso se detendría, no fue así.

Según la demanda, Diego reportó ser acosado “verbal y físicamente” por el grupo de chicos, y el director le indicó que podía tomar ese día libre (el viernes) y regresar el lunes, mientras que los jóvenes serían suspendidos durante tres días, comenzando el lunes 16 de septiembre. Pero cuando Diego volvió a la escuela, ellos seguían ahí y ocurrió la golpiza que envió a Diego al hospital durante dos semanas, sus últimas con vida.

“Es realmente difícil porque hay tantas peleas aquí y no hacen nada al respecto. La seguridad está en toda la escuela, pero tardan una eternidad en llegar”, señaló la estudiante Crystal Rodriguez a KTLA el día de la golpiza.

La escuela tiene antecedentes de episodio de acoso escolar desde hace varios años, y las denuncias son continuas. En marzo hubo un incidente violento que involucró a 50 estudiantes, y según la cadena Univisión, los alguaciles del condado tuvieron que disparar balas de pimienta para detener la confrontación estudiantil.

Martinrex Kedziora, superintendente del Distrito Escolar Unificado de Moreno Valley, declaró que habría especialistas y consejeros disponibles para los estudiantes de esta comunidad para resolver los problemas de comportamiento que han surgido.

La familia de Diego lamentó que no lo podrán ver graduado, casado, ni se cumplirá su sueño de conducir un automóvil (Foto: Especial)
La familia de Diego lamentó que no lo podrán ver graduado, casado, ni se cumplirá su sueño de conducir un automóvil (Foto: Especial)

Por su parte, Anahi Velasco, vocera del Distrito Escolar de Moreno Valley, dijo a la estación local KTLA que ellos como autoridad no hicieron nada impropio.

“Los dos jóvenes que atacaron y mataron a Diego son responsables de su muerte. El bullying escolar es un problema nacional. Esta problemática constituye una responsabilidad compartida con padres, estudiantes, personal del distrito escolar, líderes comunitarios y el cumplimiento de la ley”, dijo en un correo electrónico.

"Juntos, debemos enviar un mensaje rotundo a estos comportamientos que no serán tolerados en nuestras escuelas. Mantener a los niños seguros en las escuelas es una alta prioridad en MVUSD”, dijo.

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