Ricky Martin ayer en las protestas contra el gobernador de Puerto Rico Ricardo Rosselló. (Foto: Eric Rojas / AFP)
Ricky Martin ayer en las protestas contra el gobernador de Puerto Rico Ricardo Rosselló. (Foto: Eric Rojas / AFP)

Mientras manifestantes inundan ciudades puertorriqueñas exigiendo que el gobernador Ricardo Rosselló renuncie, él mismo se ha escondido de los periodistas locales y se ha mantenido alejado mientras las manifestaciones se libran alrededor de la mansión ejecutiva en el barrio colonial de la capital.

Entretanto, en el Estado Libre Asociado (ELA) en quiebra aumenta la presión para destituir a Rosselló si se niega a irse por su propia cuenta. Los legisladores convocaron a un panel de abogados para evaluar si Rosselló puede ser acusado tras la publicación de mensajes de texto escabrosos que insultan a rivales y residentes comunes, y por denuncias generalizadas de corrupción que resultaron en seis acusaciones, entre ellas a dos ex funcionarios del gobierno.

"Si el gobernador no renuncia en las próximas dos o tres semanas, entonces podría enfrentarse a un proceso formal de prevaricación", dijo Kenneth McClintock, ex secretario de Estado del ELA y presidente del Senado del Partido Nuevo Progresista de Rosselló. Los legisladores "sienten la presión pública, pero también son conscientes de que tienen que seguir las formalidades legislativas. No es un proceso inmediato".

La peor crisis política del Estado Libre Asociado de EEUU en décadas se ha intensificado en las últimas dos semanas pues puertorriqueños han salido a las calles a pedir que Rosselló renuncie. La publicación de los mensajes de texto filtrados desató años de ira reprimida sobre el gobierno de la isla que se encuentra en medio de una crisis de deuda, una recesión económica que ha durado más de una década y una recuperación intermitente de la devastación causada por el huracán María en 2017.

"Los puertorriqueños sienten que van en un avión y el piloto se ha vuelto loco", dijo Eduardo Bhatia, líder minoritario del senado de Puerto Rico y miembro del Partido Demócrata Popular opositor. "Nos da miedo tener como gobernador a una persona sin credibilidad y, minuto a minuto, estamos perdiendo la confianza de las personas en el gobierno de EEUU que van a desembolsar dinero para el alivio del huracán".

El gobernador Ricardo Rossello (Foto: REUTERS/Brendan McDermid)
El gobernador Ricardo Rossello (Foto: REUTERS/Brendan McDermid)

La situación podría empeorar la quiebra récord de la isla, que está siendo gestionada por una junta de supervisión federal que negocia con los titulares de bonos para reducir miles de millones en deuda. Hay casi US$18.000 millones en bonos vinculados al gobierno central y un sistema pensional enganchado por un estimado de US$50.000 millones adeudados a los jubilados actuales y futuros. La empresa de electricidad del gobierno, principal fuente de energía, también quiere restructurar US$9.000 millones de deuda. La junta pretende presentar un plan de acción en las próximas semanas y un juez celebrará una audiencia sobre el caso el miércoles.

Cambiando el ritmo

Rosselló ha sido atacado por todo lado. Legisladores federales y candidatos presidenciales demócratas piden su renuncia y el presidente Donald Trump continúa su serie de acusaciones, señalando que Puerto Rico malgastó miles de millones de dólares en ayuda para el desastre. En 2017, el presidente dijo que Rosselló era "un gran tipo y líder", pero el lunes retacó que ha "hecho un trabajo terrible" y que la ayuda federal está en "manos de personas incompetentes y muy corruptas".

El lunes, decenas de miles marcharon en San Juan, paralizando la ciudad y gritando su furia hacia el gobernador, quien dijo que no se presentaría a la reelección en 2020 y se retiró del liderazgo de su partido. En la noche, miles de manifestantes rodearon nuevamente la mansión del gobernador, golpeando ollas y sartenes, bailando al son de reggaetón y, como nueva moda, con camisetas que muestran la cabeza cortada de Rosselló sostenida por el cabello.

El informe de la verdad

No obstante, las protestas no han logrado su objetivo final.

El destino de Rosselló reposa en manos de su partido, que controla ambas cámaras de la legislatura. El presidente de la Cámara de Representantes, Carlos "Johnny" Méndez, pidió a tres abogados que preparen un informe sobre la conducta de Rosselló y si la misma se ha convertido en una ofensa impugnable. El informe se espera para la próxima semana. El Colegio de Abogados de Puerto Rico ha informado que un grupo de sus miembros concluyó que hay pruebas suficientes para seguir adelante con el juicio político basado en la conducta de Rosselló.

La masiva movilización contra Roselló en San Juan (Foto: AFP)
La masiva movilización contra Roselló en San Juan (Foto: AFP)

El secretario de Estado de la isla se convertiría en gobernador si Rosselló renunciara, de acuerdo con la constitución de Puerto Rico de 1952. Sin embargo, ese cargo está vacante dado que Luis Rivera Marín renunció en medio del escándalo de los mensajes. La siguiente en la línea de sucesión es la secretaria de Justicia, Wanda Vázquez.

Todo un desafío

"El proceso de juicio político es inevitable", dijo Phillip Arroyo, analista político que trabajó en el Departamento de Estado de la isla. "Lo que se comenzará a evidenciar es canibalismo político dentro del partido. La pregunta será si llega hasta un punto en que el Senado lo condene".

Las llamadas y los correos electrónicos a la oficina del gobernador y a líderes de la mayoría en la Cámara de Representantes y el Senado en busca de comentarios no fueron respondidos.

Aunque el gobernador no ha hablado con los periodistas en la isla, fue entrevistado el lunes, en inglés, por Fox News. Reiteró su plan de permanecer en el cargo y dijo que apoyaba que un zar de fondos federales supervisara los gastos. "Estoy completamente comprometido a luchar contra la corrupción aquí en Puerto Rico y ese será el enfoque para el resto de mi gobierno", dijo el gobernador.

A medida que las protestas siguieron creciendo, Rosselló, de 40 años, intentó calmar la situación el domingo al comprometerse -en una declaración transmitida por Internet- a no postularse para la reelección y dimitir como presidente del PNP. Cuando Rosselló se reunió luego con funcionarios del partido en el rico suburbio de Guaynabo en San Juan, los manifestantes rodearon rápidamente el edificio y fueron luego dispersados por la policía que lanzó gases lacrimógenos.

El discurso de Rosselló "empeoró las cosas para él", dijo Juan Ángel Giusti-Cordero, profesor de historia en la Universidad de Puerto Rico. "Ese es el anuncio que debería haber hecho la semana pasada. Parece que viviera en una burbuja donde recibe pésimos consejos".