El español Carlos Sainz, del equipo Bahrain JCW X-Raid, celebra después de ganar la categoría autos en el Rally Dakar, en Haradh, Arabia Saudita. 17 de enero de 2020. REUTERS/Hamad I Mohammed.
El español Carlos Sainz, del equipo Bahrain JCW X-Raid, celebra después de ganar la categoría autos en el Rally Dakar, en Haradh, Arabia Saudita. 17 de enero de 2020. REUTERS/Hamad I Mohammed.

Forjar un camino. Abrir puertas. Poner por primera vez la bandera de un país en lo más alto de un deporte puede ser lo más difícil. Y ese logro en el automovilismo español tiene nombre y apellido: Carlos Sainz. En 1990 consiguió el primero de sus dos Campeonatos Mundiales de Rally. Tres décadas más tarde “El Matador”, como se lo conoce, logró su tercera victoria en el Dakar. Se trata de un polifacético que pasó por el esquí, tenis, atletismo, boxeo, motocross, squash (fue campeón nacional) y su otra gran pasión, el fútbol, del que es fanático hincha del Real Madrid y hasta se postuló como candidato a vicepresidente en 2006. Pero es en el deporte motor donde demuestra que la pasión le ganó al paso del tiempo y a sus 57 años (nació el 12/04/1962) hace honor al refrán de que “viejos son los trapos”.

Sin embargo ser competitivo durante 30 años no es gratis. Hay mucho sacrificio, dedicación y perseverancia. Pero por sobre todo mucha pasión. Sainz tiene una hernia de disco, la rodilla reconstruida y una dolencia crónica en el hombro, secuelas de su paso por el WRC debido a algunos accidentes. Más allá de los pedidos para que deje de correr de su mujer Reyes Vázquez de Castro, con quien está casado desde 1992, y son padres de Blanca (nacida en 1993), Carlos (1994), actual piloto de McLaren en la F-1, y de Ana (1998); el madrileño tuvo una preparación física pertinente a alguien 30 años menor. En cada septiembre arranca durante tres meses con un trabajo que se centra en pesas, aeróbicos y series.

Para esta ocasión el entrenamiento no incluyó concentraciones en altitud o cámaras de hipoxia como los ciclistas o los atletas para hacer acopio de glóbulos rojos como era necesario en las montañas de Sudamérica. “Necesitás la fuerza, porque el Dakar es realmente duro. Necesitás trabajo abdominal, cuello, hombros, brazos… No buscás mucho volumen, sino ganar resistencia. Y a nivel aeróbico, tiradas largas para poder estar 4-5 horas manteniendo el ritmo, que es lo de que se trata. A veces también trabajo con tiradas aeróbicas largas y seguidas porque en esta carrera el cansancio se va acumulando y necesitás aclimatar el cuerpo”, detalló.

“Cuantos más años tenés, más cuesta prepararte físicamente para estar a tope, pero también te da la vida y la motivación de levantarte cada día con ilusión. A veces ven en el gimnasio a un tipo con el pelo blanco y pensarán, ¿qué hace aquí este tío? Pues intentar ganar el Dakar”, agregó. Y vaya si lo consiguió. Aunque destaca que “también hubo gente de mi edad que se me acercó en el gimnasio y me dijo que los motivé a que se sigan entrenando”.

Pero ¿qué lo lleva a Carlos a mantenerse vigente entre los mejores? “La pasión, la misma desde que tenía 12, 13 años. Mi pasión eran los coches y es lo que me sigue divirtiendo. Es mi mundo y esa pasión es lo que me motiva a seguir haciendo lo que hago. Soy un afortunado por haberme podido dedicar a esto”.

“Me sigo divirtiendo y eso es un factor fundamental. Continúo pasándola bien arriba del coche y disfruto mucho lo que hago. Y claro, hay algo clave para seguir corriendo que, como dije, es poder mantenerme competitivo, si no, ya me hubiese bajado”, explicó.


Su entrenamiento físico es clave para mantenerse en el podio a los 57 años. (Prensa Red Bull).
Su entrenamiento físico es clave para mantenerse en el podio a los 57 años. (Prensa Red Bull).

Sin paso previo por la escuela del karting, a los 18 años recién cumplidos empezó a competir en rally con un Renault 5. Se vinculó con la gente del Rombo que le ofreció un programa a largo plazo y hasta tuvo carreras en pista en 1983. Pero los derrapes eran su fuerte. Con la misma marca logró un puesto en el equipo oficial en el campeonato español. Empezó a ganar y se ganó un lugar en la consideración del ambiente. Hasta que el paso a Ford fue clave para poder ser campeón nacional en 1987 y 1988 con un Sierra RS Cosworth. De la mano del Óvalo pudo debutar en el certamen ecuménico donde en solo dos temporadas alcanzó la gloria.

Fue en 1990 cuando obtuvo su debut triunfal y plasmó su primera corona en el Campeonato Mundial de Rally (WRC por su sigla en inglés), donde superó al finlandés Juha Kankkunen, el italiano Massino Biasion y el francés Didier Auriol, los tres campeones del mundo. “El Matador” desde la temporada anterior era piloto de Toyota y le dio el primer título a la marca japonesa en la especialidad y con el emblemático modelo Celica. En 1992 repitió al ganarle a los mismos rivales.

En el WRC es un ícono. Corrió 196 carreras, consiguió un total de 26 victorias (festejó tres veces en la Argentina) y es el tercer más ganador de la historia detrás del francés Sébastien Loeb (78) y del finlandés Marcus Grönholm (30). Obtuvo 36 segundas posiciones y 35 terceros lugares y 97 podios (1 cada dos competencias). En sus 16 temporadas regulares su peor posición en el campeonato fue el octavo lugar de 1989. Suma cuatro subcampeonatos y cinco veces completó el podio en el global.

Durante el Rally de Cataluña de 2004, su último año de forma permanente, fue considerado por sus colegas, los navegantes y los directores de equipos oficiales como el mejor piloto de rally de todos los tiempos. Materia de discusión ante el dominio francés con los nueve títulos seguidos del mismo Loeb y los seis de Sébastien Ogier. A su vez no hay que dejar afuera del debate a los grandes campeones de los años setenta y ochenta.

Si bien había avisado que en 2005 quería tener un año sabático para dedicarse a su familia, el amor por los fierros pudo más. Corrió sus últimas dos carreras en el WRC y aceptó la propuesta de Volkswagen para participar de manera oficial en el Dakar en 2006, donde resultó undécimo. En 2007 ganó cinco etapas (ostenta 36 en total), peleó por la victoria, pero abandonó por fallas mecánicas en su VW Touareg. Esa temporada logró el título en el Campeonato Mundial de Rally Raid.

En acción sobre el MINI con el que venció en Arabia Saudita (Prensa Red Bull).
En acción sobre el MINI con el que venció en Arabia Saudita (Prensa Red Bull).

Tras la suspensión en 2008 por las amenazas terroristas de Al-Qaeda, la carrera más dura del mundo dejó África y se mudó en Sudamérica. En la edición de 2009 disputada en Argentina y Chile lideró la carrera hasta que faltando tres parciales abandonó por un vuelco. Pero en 2010 se tomó revancha y venció junto a la casa germana. Repitió su triunfo en 2018 en Perú, Bolivia y Argentina, en el retiro oficial de Peugeot y en este 2020, manejando un MINI, donde Arabia Saudita se estrenó como sede. Allí le ganó al francés Stéphane Petehansel, el más vencedor en la historia con 13 triunfos y al Príncipe Qatarí, Nasser Al-Attiyah (tres victorias).

Aquella victoria de 2018 fue luego de cinco abandonos seguidos. “Seguí corriendo, pero no por orgullo, obstinación o porque sabía que en los últimos años corría con el mejor equipo que era Peugeot, si no que seguí adelante porque siento que tengo mucho para dar. El físico me responde y yo me siendo competitivo. Claro que también ayuda saber que tenés un buen auto para competir”, aclaró.

“La clave es cometer menos errores e ir más rápido, no hay secretos”, sostuvo en diálogo con el diario español Marca sobre cómo hizo para ser el corredor más longevo en la ganar la clasificación general del Dakar. “Es anecdótico haber ganado con 57 años. La edad hay que tenerla en cuenta, por supuesto, pero más importante que la edad es el cronómetro, es lo que marca la diferencia. Tener 10-15 años más o menos... Lo que cuenta es el crono”, agregó. “Para un veterano como yo, esto es genial”, concluyó.

Su nuevo triunfo generó los elogios de sus colegas y allegados:

“A Carlos lo jubilará el cronómetro, no el calendario”, afirmó su navegante, Lucas Cruz.

“Carlos es espectacular. Es de los mejores, si no el mejor. De chico tenía todos sus coches. Es un maestro y lo que hace cada día, da igual los años que tenga, siempre será un referente”, dijo Fernando Alonso, que debutó en el Dakar siendo 13º.


“Voy a tener que pedirle que se jubile para poder jugar a esto yo solo. Necesitamos una nueva generación”, sostuvo Al-Attiyah.

“3 Dakares, 3 marcas diferentes, 57 años, misma pasión. Mismas ganas, mismo trabajo, mismo sacrificio, misma motivación. El orgullo que siento como hijo ahora mismo es muy difícil de explicar por lo tanto no se me ocurre otra cosa que decir. ¡Eres el Puto Amo!”, celebró su hijo Carlos en su cuenta de Twitter.

En estos 30 años España tuvo logros deportivos de elite en distintas disciplinas como por ejemplo el fútbol con un Mundial y dos Eurocopas, el básquet con dos Mundiales y tres medallas en los Juegos Olímpicos (dos de plata y una de bronce), el tenis con los éxitos de Rafael Nadal (actual Nº 1 del Ranking ATP) y el ciclismo con Miguel Induráin, cinco seguidas veces ganador del Tour de Francia y campeón olímpico contrarreloj. En el deporte motor se suman el bicampeonato en la Fórmula 1 del propio Alonso y los ocho totales de Marc Márquez en el Mundial de Motos. En estas tres décadas Sainz no solo se mantuvo vigente si no que ratificó por qué puede ser campeón.


Celebrando su triunfo en el Dakar 2020 (Prensa ASO).
Celebrando su triunfo en el Dakar 2020 (Prensa ASO).

De fuerte personalidad, parece parco, pero no lo es. Siempre se brinda con los medios y no tiene problemas cuando se le acerca el público. Sus casi seis décadas para correr el Dakar ya no son una nota de color. “Las canas deben servir para algo”, dijo en reiteradas ocasiones en esta última edición a modo de broma. Aunque es un caso serio y quedó demostrado.

De momento Carlos Sainz se tomará unas merecidas vacaciones y no sabe si volverá a correr en 2021. Si no se retira tiene con qué seguir buscando gloria. Y si cuelga el casco se irá por la puerta grande. Esa que él abrió hace 30 años atrás.

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