No hay dudas de que Rafael Nadal es uno de los mejores tenistas de la historia y uno de los deportistas más ejemplares de este época. Más allá de los títulos y los hitos que ha alcanzado a lo largo de su carrera, siempre se ha mostrado como un ejemplo para cualquier otro atleta. Su mentalidad ganadora y su capacidad para reponerse a las adversidades lo han colocado entres los más grandes de todos los tiempos.

En una profunda entrevista para el programa ’60 minutos’ de CBS, Nadal ha sacado a la luz dos grandes secretos que lo han acompañado a lo largo de toda su carrera. Dos cuestiones que lo distinguen sobre sus colegas y de las que, hasta el momento, no había dado ninguna explicación.

Primero fue consultado por una extraña obsesión que tiene con las botellas que están en su banquillo. Él suele acomodarlas constantemente durante los cambios de lado o en los descansos. Y los argumentos que ha dado al respecto no sorprenden en absoluto: “Si no lo hiciera, estoy sentado y a lo mejor me distraigo pensando en otras cosas, por lo tanto cuando hago las mismas cosas siempre, estoy siempre centrado en lo que tengo que hacer, y la cabeza siempre está despierta para mí y puedo pensar puramente en el tenis.”

Por otra parte, en su entrevista con Jon Wertheim, también fue preguntado por el número de raquetas que había roto en su carrera. El jugador mallorquín, actual número 1 del ránking ATP, sonrió y aseguró que nunca había roto ninguna. Al ser indagado por las razones, volvió a sorprender con su respuesta y a dejar en claro que su trabajo mental es absoluto al momento de salir a la cancha.

“Mi familia nunca me hubiera permitido romper una raqueta. Para mí, romper una raqueta significaría no haber tenido el control de mis emociones”, argumentó ‘Rafa’.

Nadal también habló sobre su vínculo con Roger Federer. Le preguntaron sí lo consideraba un amigo, colega o rival, a lo que Rafa contestó de manera muy lúcida: “Creo que es un poco de todo. Hemos tenido una rivalidad muy intensa a lo largo de nuestras carreras, pero ha sido una rivalidad muy saludable. Una rivalidad elegante y respetuosa. También hemos alcanzado una etapa en nuestras vidas donde podemos apreciar que no se trata solo de ganar.”

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