El capitán del equipo británico, Harry Kane, en pleno “enjuague carbohidratado” durante un partido antes del Mundial de Moscú.
El capitán del equipo británico, Harry Kane, en pleno “enjuague carbohidratado” durante un partido antes del Mundial de Moscú.

La escena se repite en el Mundial de Moscú. Los futbolistas alcanzan la botella del líquido que prefieren, beben y, en vez de tragar, lo escupen.

A veces pasan un buen rato enjuagándose la boca con lo que parece ser algún tipo de agua carbohidratada.

Puede ser un truco para engañar al cerebro y sacarle un extra a los músculos, de acuerdo con científicos de nutrición citados por el New York Times.

Lo que pasa es que, al detectar algún tipo de carbohidrato, los receptores de la boca se estimulan y envían señales de "júbilo" a los centros de placer del cerebro.

Cristiano Ronaldo practica el “enjuague carbohidratado” en el partido de Portugal contra Austria en junio de 2016 en París. Foto: Peter Schatz / Alamy Live News
Cristiano Ronaldo practica el “enjuague carbohidratado” en el partido de Portugal contra Austria en junio de 2016 en París. Foto: Peter Schatz / Alamy Live News

La percepción de que hay más energía en camino alivia el estrés y hace que los músculos trabajen más sin extenuar al atleta.

Es como un mensaje de: "Tranquilo, no hay razón para fatigarse, aquí vienen refuerzos".

Y mientras más tiempo el líquido esté en la boca, mayor será el contacto con los receptores orales y mejor el resultado. Tragarlo, no, porque eso afectaría el rendimiento con trastornos digestivos.

Los enjuagues con carbohidratos "mejoran el rendimiento a través de la activación de áreas cerebrales involucradas en la recompensa", dice el sitio de internet vitonica.com.

Asker Jeukendrup, fisiólogo de ejercicios y nutricionista deportivo consultado por el New York Times, trabajó en 2004 con investigadores de la Universidad de Birmingham, en Inglaterra, y observaron que cuando un ciclista se enjuaga la boca con agua carbohidratada hace 25 millas un minuto más rápido.

De hecho, la técnica tiene un nombre en inglés: "carb rinsing", por enjuague bucal con carbohidratos, o lo que en español podría llamarse "enjuague carbohidratado".

Se ha usado, de acuerdo con un entrenador de la Liga Mayor británica que cita el periódico, para vigorizar al atleta evitando los calambres y la sensación de llenura en el estómago.

El equipo inglés se negó a discutir sus tácticas de nutrición con el New York Times. Pero alguien familiarizado con los futbolistas les dijo a los reporteros que la técnica ha funcionado en el pasado y que la consideran una práctica estándar.

Y parece que el cuerpo no se deja engañar por los placebos.

Se cree que existen receptores bucales capaces de distinguir entre compuestos que son carbohidratos nutritivos y compuestos que no lo son, como edulcorantes artificiales, explica el sitio nutriresponse.com.

Cita cuatro estudios independientes en los que ciclistas completaron una contrarreloj de cerca de una hora.

En tres de los cuatro estudios, dice, la mayoría de los ciclistas lograron mejores tiempos con un enjuague bucal a base de solución de hidratos de carbono que con una bebida edulcorada artificialmente como placebo "que era idéntica en sabor a la bebida con carbohidratos".