Rowan Cheshire es una de las estrellas de los Juegos Olímpicos de Invierno de PyeongChang con apenas 22 años y llegó al certamen para demostrar que lo que sucedió hace cuatro años fue un simple traspié.

En Sochi 2014, la blonda arribaba como candidata en esquí de media tubería, tras haber ganado el Mundial. Pero en la final sufrió un accidente que la obligó a abandonar.

 

En esta ocasión, con la ilusión intacta pudo recuperarse, Cheshire volvió a llegar a la final y quedó séptima en la general, con un puntaje de 75.4.

 

"Estoy muy contenta de haber competido hoy en la final olímpica y haberme quedado con el séptimo lugar", tuiteó después de la carrera, al tiempo que agradeció al equipo británico y a los dirigentes.

 

Además de su destreza, Cheshire es furor por su belleza. La británica de 22 años es una de las deportistas más bellas de los Juegos Olímpicos de Invierno y en su cuenta de Instagram ostenta más de 28 mil seguidores.

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