Por tener una función central para la continuidad de la especie, se creía que había poca variación entre los pezones de las mujeres. (Shutterstock)
Por tener una función central para la continuidad de la especie, se creía que había poca variación entre los pezones de las mujeres. (Shutterstock)

Un estudio sobre la variedad de los pezones de las mujeres, mucho mayor que la de los pezones de los varones, desafió una afirmación de la biología evolutiva: que cuanto más importante es la función de una parte del cuerpo, menos rasgos diferenciados presenta.

No hay mucha variedad entre los bulbos raquídeos, por ejemplo, o el aparato olfativo. Y dado que los pezones de las mujeres tienen una función fundamental, que es amamantar y permitir así la continuidad de la especie, deberían tender a la uniformidad.

El nuevo estudio de la Universidad de Queensland halló gran variedad en los pezones femeninos.
El nuevo estudio de la Universidad de Queensland halló gran variedad en los pezones femeninos.

La realidad, sin embargo, es otra, explicó la profesora Ashleigh Kelly de la Universidad de Queensland, Australia. En el trabajo del que fue autora principal, esperaba encontrar más variedad entre los pezones masculinos, que son un típico subproducto no funcional, derivado del funcional, que es el pezón femenino.

Pero tras escanear, medir y comparar los pezones de 63 voluntarios de ambos sexos, los investigadores comprobaron una variedad mucho mayor entre los de las mujeres que entre los de los varones, lo cual contradijo de plano la afirmación largamente aceptada.

"Estos hallazgos desacreditan estudios anteriores sobre la variación de un rasgo específico", escribieron Kelly y sus colegas. "Demuestran que una alta variabilidad morfológica no implica necesariamente una ausencia de función ni una selección histórica, como se había asumido previamente".

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