El presidente boliviano Evo Morales durante el cierre de campaña (REUTERS/David Mercado)
El presidente boliviano Evo Morales durante el cierre de campaña (REUTERS/David Mercado)

Calificada por los analistas y los propios actores políticos como la más larga, extraña y anodina de todas las que se recuerden, la campaña electoral de Bolivia fue cerrada la medianoche de este miércoles y desde ahora rige el silencio de la propaganda y la veda de las concentraciones públicas para que los más de 7 millones de votantes puedan meditar y concurrir a las urnas el próximo domingo 20.

Las mayores movilizaciones las han protagonizado el presidente Evo Morales y sus tres principales rivales, Carlos Mesa, Oscar Ortiz y el surcoreano nacionalizado boliviano, Chi Hyung Chung, que aparece como la posible sorpresa electoral, según las últimas encuestas. La ciudad de Santa Cruz ha sido la elegida por los tres principales adversarios del gobernante para realizar masivas concentraciones de sus seguidores, en tanto que el oficialista ha concluido su proselitismo en El Alto y Cochabamba, considerados como dos de sus principales bastiones.

De manera inédita, simultáneamente a las movilizaciones partidarias se han realizado en las últimas horas cabildos ciudadanos en otras urbes como Potosí, Tarija y Oruro, en los que se ha decidido el voto castigo a Evo Morales durante las elecciones de este domingo y el desconocimiento de su candidatura porque no respetó el referéndum del 21 de febrero de 2016, que rechazó modificar la Constitución Política del Estado para su habilitación a una nueva reelección. Otra de las definiciones de las concentraciones populares ha sido la demanda de federalismo, que comenzó a tomar cuerpo hace dos semanas en el cabildo más masivos de todos, el de Santa Cruz. Le han secundado hace siete días a las movilizaciones cruceñas las que se realizaron en La Paz y Cochabamba, las otras dos ciudades más pobladas de Bolivia.

El cabildo en Tarija
El cabildo en Tarija

No sólo se ha acentuado en esta parte final la confrontación verbal entre los principales candidatos de la contienda electoral, sino que hubo choques entre jóvenes y policías la noche del lunes, que causaron heridos y decenas de arrestos en Santa Cruz de la Sierra. La violencia estalló cuando miembros de la llamada Unión Juvenil Cruceñista, uno de los brazos del Comité Cívico que convocó el cabildo de Santa Cruz, se movilizaron para protestar contra el multitudinario acto de cierre de campaña del oficialista MAS, encabezado por el binomio de Evo Morales y Alvaro García Linera.

De los 45 arrestados quedaron 15 detenidos que serán procesados debido a los desmanes que se produjeron cerca del llamado Cambódromo, lugar de realización de eventos con concurrencia masiva.

Fue el propio ministro de Gobierno, Carlos Romero, el que encabezó el martes una conferencia de prensa junto a la cúpula de la Policía para denunciar a los principales partidos opositores y a los cívicos de promover y financiar las movlizaciones violentas. La acusación encontró de inmediato el rechazo de algunos de los sindicados como el candidato a la vicepresidencia por el opositor UCS, Humberto Peinado.

Los disturbios tras el acto de cierre de Morales en Santa Cruz (REUTERS/Rodrigo Urzagasti)
Los disturbios tras el acto de cierre de Morales en Santa Cruz (REUTERS/Rodrigo Urzagasti)

Previamente a los enfrentamientos ocurridos en Santa Cruz de la Sierra, el sábado pasado hubo choques en la ciudad de Potosí, donde Evo Morales tuvo que salir con custodia especial después de cerrar la campaña de su partido, que coincidió con un paro cívico de los potosinos por una demanda regional del negocio del litio.

Por la violencia, el presidente Evo Morales aseguró en una entrevista televisiva que existe la intención de actores cívicos de Santa Cruz, La Paz y Potosí de realizar un golpe de Estado junto a militares del sector pasivo en caso de que el actual Presidente de Bolivia gane la elección del 20 de octubre.

Otros conflictos que se agudizaron en la recta final de la campaña electoral fue el de una huelga médica, que ya lleva dos meses, y una marcha indígena que reclama la derogación de la normativa que es señalada de promover los monumentales incendios forestales de la Chiquitania y que exige la declaratoria de desastre nacional. Los indígenas arribaron este martes a la capital cruceña, después de un mes de caminata, y anunciaron que impulsarán un juicio internacional al presidente Morales por la crisis ambiental.

Simpatizantes de Morales durante el cierre de campaña en El Alto (REUTERS/Ueslei Marcelino)
Simpatizantes de Morales durante el cierre de campaña en El Alto (REUTERS/Ueslei Marcelino)

Todavía persiste el conflicto por el litio en Potosí, a pesar que desde este jueves están prohibidas las movilizaciones ciudadanas. El Tribunal Supremo Electoral considera que es la Policía la que debe ejecutar el auto de buen gobierno que rige desde ahora para evitar conflictos días antes de las elecciones.

Preocupada por el brote de violencia, la misión de observadores electorales de la Organización de Estados Americanos expresó en una reunión con el presidente Morales su preocupación y pidió tranquilidad para llevar adelante la votación del domingo 20. Se ha anunciado un gigantesco operativo de seguridad y de control electoral ciudadano.

Los opositores versus oficialismo

En su cierre de campaña realizado en la ciudad de El Alto, el presidente Morales ha apuntado sobre todo a su rival que lo sigue en las encuestas, el candidato de Comunidad Ciudadana, Carlos Mesa. “Todavía están pensando en votar por la derecha; no se equivoquen. El neoliberalismo, la megacoalición, están todos juntos para volver al pasado. Y aquí Bolivia tiene dos caminos: volver al pasado, o seguir con el proceso de cambio”, sostuvo el presidenciable del MAS, en alusión a los anuncios de apoyo recibidos por Carlos Mesa de ex presidentes como Jorge Quiroga y de otros personajes de la política boliviana como el ex candidato presidencial, Samuel Doria Medina, y el ex prefecto de Cochabamba, Manfred Reyes Villa, que habló desde su exilio en EEUU.

El candidato presidencial del opositor Comunidad Ciudadana ha sido duro con Evo Morales en los actos de cierre de su campaña, que tuvo como sede final a Santa Cruz de la Sierra. “El 10 de octubre Bolivia derrotó una dictadura de casi 18 años (y) el 20 de octubre Bolivia derrotará a la dictadura de casi 14 años (...) La meta es ganar las elecciones del 20 de octubre, desde Santa Cruz, desde toda Bolivia, estamos aquí juntos", indicó Mesa durante el cierre de su campaña realizado en Santa Cruz. “Aquí estamos para ganar el 20 de octubre; el miedo se ha trasladado al otro lado, quienes están asustados son Evo Morales, Álvaro García Linera, porque saben que van a perder. Este 20 de octubre Bolivia va a derrotar al autoritarismo”, sostuvo.

Carlos Mesa, candidato opositor, durante su acto de cierre en Santa Cruz. (REUTERS/Enrique Canedo)
Carlos Mesa, candidato opositor, durante su acto de cierre en Santa Cruz. (REUTERS/Enrique Canedo)

En cambio, el otro candidato opositor Oscar Ortiz, de Bolivia Dice No, ha cerrado su campaña en Santa Cruz de la Sierra con un discurso que ha buscado insistentemente en la campaña diferenciarse tanto de Evo Morales como de Carlos Mesa, al considerarlos como políticos del pasado y que tienen problemas de corrupción. El mensaje de Ortiz ha puesto una vez más énfasis en los atributos de honestidad y de transparencia.

Esta semana aumentó la presión contra Ortiz y sus seguidores para que renuncien y no dispersen el voto opositor. La estrategia de Mesa se ha centrado en pedir el “voto útil”, al considerarse el único candidato que puede vencer a Evo Morales en la primera vuelta o forzar a un ballotage por primera vez en la historia boliviana.

Otro candidato que subió en las encuestas es el surcoreano Chi Hyung, del PDC, quien ha puesto énfasis en sus convicciones religiosas y en propuestas polémicas. “Ya no más divisionismo que divide a la familia, ya no más la ignorancia del ateísmo, ya no más la ideología de género que destroza a nuestros niños”, afirmó durante su cierre de campaña en Santa Cruz.

Diversos analistas han afirmado, apoyándose en las encuestas, que Evo Morales es el favorito, pero no el seguro ganador de las elecciones. Para evitar el balotaje con Mesa, a quien las encuestas le dan el segundo lugar, el Presidente debe ganar por 50 por ciento más uno de los votos o vencer por más de 10- puntos de diferencia.

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