12 de octubre de 2018. El estadio registra una raquítica asistencia a pesar que juegan los populares equipos Bóer y Dantos, y que al momento de la fotografía el partido ya lleva media hora de desarrollo (Cortesía de La Prensa)
12 de octubre de 2018. El estadio registra una raquítica asistencia a pesar que juegan los populares equipos Bóer y Dantos, y que al momento de la fotografía el partido ya lleva media hora de desarrollo (Cortesía de La Prensa)

"Yo sueño con ver en su momento a monseñor Silvio Báez, dándole la bendición al estadio, y rociándolo de agua bendita para espantar los demonios que están ahí". Esta frase merece tres aclaraciones. Una, quien la dice es Miguel Mendoza, un conocido periodista deportivo nicaragüense. Dos, el estadio aludido es el relativamente nuevo y moderno Estadio Nacional (de béisbol) Dennis Martínez, de Managua. Y tres, Silvio Báez es el obispo de la Iglesia Católica más identificado con la rebelión ciudadana contra el régimen de Daniel Ortega.

Mendoza tiene prohibida la entrada al estadio desde hace un año. Báez fue enviado en abril pasado a Roma en una jugada del Vaticano para sacarlo de Nicaragua. Y sobre el estadio hay una polémica sobre si ir o no ir a los eventos que ahí se desarrollan porque fue usado como cuartel por los paramilitares que organizó Daniel Ortega para desmontar la rebelión que puso en jaque su gobierno después de abril de 2018.

El Estadio Nacional Dennis Martínez fue inaugurado con llenos totales en octubre de 2017. Pocos meses después Daniel Ortega lo usó como cuartel paramilitar paraaprovechar su altura y ubicación (Cortesía de La Prensa)
El Estadio Nacional Dennis Martínez fue inaugurado con llenos totales en octubre de 2017. Pocos meses después Daniel Ortega lo usó como cuartel paramilitar paraaprovechar su altura y ubicación (Cortesía de La Prensa)

El uso militar y represivo de estadio quedó documentado por el Grupo Interdisciplinario de Expertos Independientes (GIEI), un equipo técnico que creó la OEA para investigar los hechos violentos que estaban ocurriendo en Nicaragua.

El informe del GIEI determina que la Policía y paramilitares usaron, dispararon y asesinaron desde el estadio a partir del 19 de abril de 2018 y particularmente el 30 de mayo de ese año, cuando se produjo una masacre en la que murieron 19 personas en diferentes puntos del país. Ocho personas cayeron en los alrededores del estadio, algunas de ellas alcanzadas por disparos de francotiradores que usaban fusiles soviéticos Dragunov, de alta precisión.

El periodista deportivo Miguel Mendoza, en el estadio, poco antes que la administración lodeclarara “non grato”
El periodista deportivo Miguel Mendoza, en el estadio, poco antes que la administración lodeclarara “non grato”

"Los grupos progubernamentales se habían concentrado en el interior del Estadio Nacional de Béisbol Dennis Martínez, cuya administración se encuentra a cargo de la Alcaldía de Managua. En información videográfica se observa cómo salen coordinadamente del Estadio agentes de la policía nacional y personas integrantes de grupos pro gubernamentales, momentos antes de ingresar conjuntamente al predio de la UNI", dice el informe.

Entre los asesinados que menciona el informe de los expertos independientes, está Moroni Jacob López García, de 22 años, quien el 20 de abril de 2018 recibió dos impactos de proyectil de arma de fuego, uno en el cuello y otro en la parte superior del brazo. "Teniendo en cuenta el lugar en el que estaba Moroni al momento de recibir el impacto, así como la reacción de los manifestantes, es claro que los disparos provinieron del Estadio, donde estaban apostados los policías".

Un entrevistado anónimo presentado por el GIEI dice: "De arriba están tirando, (…) arriba del estadio, había un francotirador. En ese momento, él hace dos disparos y pegan en la pared (…). Era oficial de la policía, traía uniforme, camiseta azul celeste y pantalón azul. Traía el escudo de la policía nacional en el brazo derecho (…) un señor ya mayor, contextura algo obesa (…) Era un arma como de cacería (…) un rifle (…) el color era como café, tenía mirador".

El mismo Miguel Mendoza grabó un video donde se ve a policías entrando en gran número al estadio y cambiándose de ropas para salir a reprimir. "A mí me costó al principio creer que hayan disparado desde el estadio hasta que vi videos y fotografías. La ubicación del estadio es importante para que ellos tomaran la decisión de meterse. Se le hizo un daño enorme, porque es para el deporte. Imitan a Pinochet con lo que hizo con el estadio de fútbol en Chile. La mayoría de la gente no quiere ir a un lugar señalado, con una mala imagen".

El Estadio Nacional Dennis Martínez fue inaugurado con gran pompa el 20 de octubre de 2017. Nicaragua, huérfana de instalaciones deportivas de calidad internacional, por fin tenía "una catedral" para lo que muchos consideran una religión nacional: el béisbol. Se gustara o no del béisbol, se supiera o no de este deporte, muchos ciudadanos llegaban al estadio en sus primeras presentaciones para poder decir: "Yo estuve ahí". Selfies por todas las redes sociales testimoniaban esas multitudinarias visitas. Hasta antes de la crisis de abril 2018, el estadio se llenó, generalmente, cada vez que abrió sus puertas.

El Estadio Nacional Dennis Martínez fue inaugurado con llenos totales en octubre de 2017. Pocos meses después Daniel Ortega lo usó como cuartel paramilitar para aprovechar su altura y ubicación (Cortesía de La Prensa)
El Estadio Nacional Dennis Martínez fue inaugurado con llenos totales en octubre de 2017. Pocos meses después Daniel Ortega lo usó como cuartel paramilitar para aprovechar su altura y ubicación (Cortesía de La Prensa)

La joya del deporte nicaragüense costó unos 36 millones de dólares, donados por el gobierno de Taiwán, y tiene capacidad para unos 15 mil espectadores.

Dennis Martínez, quien dio su nombre al estadio, es el primer pelotero nicaragüense que llegó a grandes ligas. El 28 de julio de 1991 se convirtió igualmente en el primer lanzador latinoamericano en la historia en lograr un juego perfecto en grandes ligas, una de las mayores hazañas que alguien puede lograr en el béisbol.

Martínez, quien es generalmente cauteloso en temas de política, esta vez no pudo mostrarse ajeno al uso que el régimen de Ortega estaba dando al estadio. "Me duele saber que el estadio nacional que lleva mi nombre se esté ocupando para fines de violencia afectando a mis hermanos nicaragüenses", dijo después de la masacre del 30 de mayo. "Tenemos que parar ese ciclo vicioso de poder para que no se repita más".

La suerte del estadio Nacional Dennis Martínez recordó por comparación al tristemente célebre Estadio Nacional de Chile, el principal edificio deportivo de ese país, que se convirtió en un campo de concentración, tortura y ejecuciones de prisioneros durante el golpe de estado de Augusto Pinochet, en septiembre de 1973. Se calcula que por ese lugar pasaron unos 40 mil prisioneros. En 1974 la selección de fútbol de la Unión Soviética prefirió perder un juego clasificatorio ante el equipo chileno antes que jugar en ese estadio después del uso que se le dio.

A raíz de los sucesos de abril del año pasado, las actividades deportivas en el estadio nacional de Nicaragua se suspendieron por unos dos meses. Cuando volvió a abrir, en agosto de ese año, la población se negó a asistir. Partidos de gran atractivo como Nicaragua-Puerto Rico o Nicaragua-Cuba tuvieron entradas más bien raquíticas. Entre los más entusiastas promotores del boicot está Yasser Morazán, un joven que desde su exilio escribió cartas a los administradores del equipo puertorriqueño explicándoles las razones por las que no se debía jugar en el estadio.

Aunque Morazán dice que "es importante que las personas distraigan su mente a través de actividades sanas y recreativas como el deporte", considera que el estadio merece especial atención. "Debemos castigar a cómplices de crímenes de lesa humanidad, por solidaridad con las víctimas asesinadas y heridas desde este local", dice.

Numerosos manifestantes resultaron heridos por disparos hechos desde la altura del estadio (Cortesía de La Prensa)
Numerosos manifestantes resultaron heridos por disparos hechos desde la altura del estadio (Cortesía de La Prensa)

Sin embargo, a un año de su reapertura y con una liga local en su final, el estadio volvió a llenarse en algunos juegos. También se reavivó la indignación en las redes sociales. "Aún siendo el Baseball mi deporte favorito y aún siguiendo desde hace mucho la LBPN y también la LGPO. Se me es imposible visitar el estadio Dennis Martínez porque se me vienen las imágenes de la gente corriendo y las personas con disparos en la cabeza y torax", dijo el usuario Rayzpda en Twitter entre cientos de mensajes a favor y en contra sobre el tema.

Miguel Mendoza no cree que el estadio haya vuelto a la normalidad. "Se llenó el último juego como se han llenado todas las finales. Sería el colmo que no se llenara en una serie tan atractiva", dice y asegura que algunos llenos fueron forzados. "Los primeros juegos el Ejército los llenó con sus soldados y además regalaron muchos boletos. El primer juego ser realiza con dos mil personas", dice.

También hace notar que en un esfuerzo por aparentar normalidad bajaron considerablemente los precios de las entradas. "Antes de la crisis los boletos costaban 600 córdobas (18 dólares) y para esta serie los estaban vendiendo en 100 y 30 córdobas (3 y 1 dólar aproximadamente). Mucha gente que está en contra del gobierno fue, pero animada por el desenlace de la serie".

(El video del Grupo Interdisciplinario de Expertos Independientes)

Mendoza considera que el estadio volverá a ser el templo del deporte que debería ser cuando se haga una ceremonia de desagravio, ya sin dictadura, como ocurrió con el estadio de Chile cuando el gobierno de Patricio Aylwin pidió perdón a las víctimas en un acto masivo después que terminara la dictadura de Pinochet.

Por ahora, aunque quisiera, Mendoza no puede entrar al estadio. Los administradores lo declararon "Non grato" a él y al periodista Yader Valle acusándolos de "incitar a la violencia" y "poner en peligro a los trabajadores del estadio" con sus críticas en redes sociales.

Sin embargo, dice, aunque le levantaran la sanción, no iría. "Si me levantan la suspensión tampoco iría. Uno tiene que ser consecuente. Un lugar que se ocupó para disparar, para asesinar, la deberíamos pensar un poco para ir. Hasta que esto cambie. Yo voy a llegar a ese lugar hasta que lo bañemos de agua bendita".