Un oficial del BOPE en Río de Janeiro
Un oficial del BOPE en Río de Janeiro

El estado de Rio de Janeiro registró 194 muertes en intervenciones policiales en julio, el balance mensual más alto desde 1998, año en que se comenzaron a contabilizar estas muertes, informó el Instituto de Seguridad Pública (ISP) este miércoles.

El número representa un aumento de 49% en comparación con el mismo período del año pasado, en el que se registraron 130 decesos.

En los primeros siete meses del año, 1.075 personas perdieron la vida en intervenciones policiales en el estado de Rio, cuya capital homónima es emblema turístico del Brasil, un incremento de 19,6% frente al mismo período de 2018.

(EFE)
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El gobernador de Rio, Wilson Witzel, fue elegido el año pasado con una política de mano dura frente a la delincuencia que en los últimos años tuvo un fuerte incremento, en la misma línea que el presidente de Brasil, Jair Bolsonaro.

Witzel promueve el recurso de usar francotiradores contra personas armadas en las favelas y el martes celebró la puntería de uno de ellos que abatió a un individuo que mantuvo durante casi cuatro horas un autobús parado con 37 rehenes en un puente.

En estos meses hubo igualmente intervenciones que se saldaron con varios presuntos delincuentes muertos y varias víctimas de balas perdidas de tiroteos, seis de ellos la semana pasada.

Una de las escenas más dramáticas registradas este año en Rio fue el fusilamiento con 83 tiros de un músico y colector de papel a manos de militares del ejército, en una operación en un barrio de la zona oeste de la ciudad. Los efectivos dispararon más de 240 balas al vehículo donde el músico y su familia circulaban a plena luz del día.

BOPE, siempre bajo polémica

El Bope es un grupo elite de la policía que se asemeja al estadounidense Rangers, o al SWAT, entrenados para realizar operaciones de alto riesgo y actuar en situaciones bajo presión, como la ocurrida este martes.

En Brasil, este Batallón generalmente realiza incursiones contra bandas del narcotráfico que operan en las favelas, barriadas deprimidas, ubicadas en diferentes partes de Río de Janeiro, donde son frecuentes los enfrentamientos entre estas organizaciones criminales por el control del narcotráfico.

No obstante, los operativos adelantados por el Bope y en general por las autoridades policiales en Río de Janeiro son fuertemente criticados por las comunidades y por organizaciones no gubernamentales defensoras de los derechos humanos que denuncian abusos de los uniformados.

(Con información de AFP y EFE)

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