Hamilton Mourao junto a Jair Bolsonaro (REUTERS/Ueslei Marcelino)
Hamilton Mourao junto a Jair Bolsonaro (REUTERS/Ueslei Marcelino)

RIO DE JANEIRO (Enviada especial).-Como muchos generales de su generación, el vicepresidente Hamilton Mourao tuvo participación en misiones de paz, en su caso en Angola, y funciones en la representación diplomática de Brasil en Caracas. De allí su especialización en las relaciones internacionales, algo que se torna evidente en cuanto comienza a hablar. En su entrevista con un grupo de corresponsales extranjeros en Río de Janeiro el mediodía de este lunes, el vicepresidente y general defendió la "democracia liberal" como único medio para enfrentar los tiempos de incertidumbre en el mundo actual.

Mencionar esa democracia no es un detalle. Significa una forma de gobierno que no sólo atañe a la representatividad sino al Estado de derecho, que implica la protección de los derechos y libertades individuales y colectivas. En su visión, "esa democracia fue la que venció al imperialismo en la Primer Guerra Mundial, que derrotó al fascismo en la Segunda Guerra y que llevó a la caída del comunismo". Para Mourao, la defensa del sistema democrático implica "posicionarse frente a este momento de inestabilidad y competencia. La decisión de Brasil es ser flexibles y pragmáticos. Tenemos que saber conversar con todo el mundo y buscar el beneficio mutuo en las relaciones internacionales". Consecuente con esas definiciones, descartó la posibilidad de una "ruptura" con la Argentina si la oposición llegara a vencer en las elecciones de octubre próximo: "Hay una cosa muy clara, Argentina y Brasil son dos socios inseparables". Admitió, ante esta enviada, que "existe una 'torcida' de parte de nuestro gobierno a favor del presidente Mauricio Macri. Pero eso tiene que ver con los lazos que establecimos en este tiempo". Pero aclaró de inmediato: "Nuestras relaciones son entre Estados y por lo tanto independientes del gobierno que resulte elegido. Tenemos que buscar lo mejor para los dos países y buscar juntos una participación más decisiva en el mercado mundial de alimentos".

—¿Cómo ve las perspectivas de América Latina?

—En América del Sur vivimos la crisis de Venezuela. No voy a entrar en detalles sobre las causas que son bien conocidas. Pero es preciso recordar que hay actores internacionales externos al Continente, como Rusia que es la gran proveedora de armas para el gobierno venezolano, y como China. Por otro lado, tenemos la presencia masiva de cubanos que contralan las milicias bolivarianas y los servicios de inteligencia. Todo esto en un país dividido en forma vertical, con pobres y ricos que defienden uno u otro lado. A las demás naciones nos compete buscar una solución consensuada. En cuanto a Brasil, es preciso admitir que vive una muy seria crisis económica que se centra en dos aspectos: uno de ellos es el problema fiscal, porque gastamos mucho más de lo que recaudamos. Este es el sexto año consecutivo que estamos en rojo, y se debe al gran número de gastos obligatorios que tenemos en Brasil y que representan 96% de nuestro presupuesto. Estamos buscando, por eso, acelerar la reforma de las jubilaciones. Si bien no es la solución para todos nuestros problemas, nos permitirá salir del embotellamiento y volver a crecer. Luego podrán tomarse otras reformas y medidas.

Mourao, pese a ser representante de una corriente de pensamiento militar estratégico en el gobierno, defiende las privatizaciones como una prioridad. "De allí podremos obtener recursos, para aplicar en sectores claves".

Sostiene que es preciso achicar la estructura del Estado, pero mediante "una reducción blanda: a medida que las personas se jubilen no serán sustituidas".

Considera que Brasil debe avanzar en la apertura comercial: "Hoy tenemos 1,2% del flujo del comercio en el mundo, lo que resulta bajísimo para un país de las dimensiones de Brasil". Con todo, admite que en simultáneo con la apertura es "preciso adecuar la infraestructura y las cargas tributarias, a fin de impedir un shock sobre nuestros empresarios.

El vicepresidente dedicó un largo párrafo a la crisis política de su país: "Está basada en nuestro sistema representativo, muy fragmentado, con sus 26 partidos en el Congreso. No es fácil en ese contexto crear una mayoría consolidada. En un futuro próximo debemos buscar una reforma del sistema político para disminuir esa fragmentación y que los partidos realmente representen a la sociedad brasileña y no sean tan sólo una sopa de letras".

—¿Considera que el ministro de Justicia Sergio Moro no resultó afectado en su Integridad? ¿Puede permanecer en el cargo?

—El ministro es el blanco de un ataque criminal. Son delitos cibernéticos cometidos contra él y contra los fiscales del proceso del Lava Jato. Personalmente no vi en esos mensajes que fueron publicados (por el sitio The Intercept) nada que comprometa las decisiones judiciales del ministro (cuando era juez de primera instancia en Curitiba). En verdad, todo gira alrededor del ex presidente Lula quién fue condenado en primera y segunda instancia. El ministro Moro es imprescindible para la agenda de nuestro gobierno.

—El acuerdo firmado entre el Mercosur y la Unión Europea está condicionado por la preservación del medio ambiente. En ese sentido, hay recelos con respecto a Brasil porque los últimos meses hubo una notoria liberación de agrotóxico y un aumento de la deforestación. Eso interfiere en el acuerdo…

—Existe una crítica y una gran presión sobre Brasil en esa cuestión. Pero es preciso aclarar que estamos dentro del Acuerdo de París. La agenda del medio ambiente es global y somos conscientes que es preciso preservar el bioma. Existe una discusión sobre agrotóxicos; pero hay que pensar que nuestra agricultura es intensiva y moderna y es preciso combatir las plagas que se modifican en forma constante, lo que exige nuevos instrumentos para combatirlas. Por otro lado, cualquier país de la UE podrá, eventualmente, bloquear algún producto nuestro si hay desconfianza.

—Usted viajó recientemente a China. ¿Qué inversiones pueden venir de allí? ¿Podría haber un bloqueo de la empresa Huawei?

-Mi mensaje, cuando viajé a China donde fui recibido por el presidente Xi Jimping, consistió en eliminar cualquier duda que se hubiera planteado durante en la campaña. Estamos trabajando intensamente con el gobierno chino, que busca participar en varios proyectos. Sobre la empresa Huawei , en Brasil no hay ningún bloqueo. Hace 10 años que la firma está en nuestro país. Está claro que no se nos ocurre dispensar la relación con esa potencia asiática.

—¿Es cierto que el gobierno Bolsonaro quiso silenciarlo? Indagó un corresponsal para añadir, de inmediato, otra pregunta: ¿qué opina de la designación de Eduardo Bolsonaro como embajador de Brasil en Estados Unidos?

-Primero, el vicepresidente no tiene una misión definida en nuestra constitución. Lo que dice sobre la figura del vice es que este debe estar en condiciones de sustituir al presidente y cumplir tareas específicas que éste le solicite. En lo que me atañe, mi intención fue ayudar al presidente Jair Bolsonaro mediante el contacto con los más diversos sectores, inclusive parlamentarios de la oposición, con el objetivo de convencer sobre el proyecto del gobierno. Considero normal que el presiden te me pidiera bajar el nivel de exposición. En cuanto a Eduardo Bolsonaro, su perfil está dentro de los requisitos que impone nuestra Constitución respecto a la figura de embajadores de origen no diplomático. Esta es una decisión del presidente. Y ahora tiene que pasar por la aprobación del Senado.

Para el Mourao "existe una cierta mala voluntad con respecto a Bolsonaro" en los medios internacionales. "Se creó una imagen falsa de él en algunas partes del mundo. El no es en absoluto una persona fuera de los padrones". Insistió luego que "vivimos en un mundo inestable con la continuidad de los conflictos en Oriente Medio; o un Brexit que nadie sabe como termina. Tenemos por lo tanto que ser flexibles, para no quedar presos de una sola vía de acción. Del mismo modo, debemos ser pragmáticos". Al mismo tiempo, juzgó que "las actuales tendencias proteccionistas son expresión de disputas por los mercados mucho más agresiva. Pero hay que evitar una guerra comercial. Se precisa del uso de la diplomacia y del concepto de beneficio mutuo en las relaciones mundiales, donde todos salen ganando".

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