Todos los días Mario Núñez, de 71 años, se despertaba muy temprano para asear y vestir a su esposa Fresia Farías de 65 años, quien padece alzheimer, y llevarla con él todo el día mientras laboraba como chofer en Coquimbo, Chile.

Con 28 años de casados, Mario prometió nunca abandonarla y no no la hecho, a pesar de la difícil situación en que ambos se encuentran, ya que su jubilación no les alcanza para los medicamentos y menos para pagar a alguien quien cuidara de Fresia.

Esta historia fue originalmente compartida por la usuaria de Facebook Sideral Mágica, cuyo nombre real es Ximena Ledesma, quien se encontró con esta enternecedora historia cuando viajaba al trabajo como cualquier otro día.

Fue el 31 de octubre cuando Ximena compartió en su muro (de Facebook) la problemática de la pareja de la tercera edad, decidió fotografiar el hecho y grabó también el momento donde el conductor de la unidad de transporte público le compartió su complicada situación.

Su historia fue compartida y retomada por medios locales que hicieron le hicieron eco. "Ella iba durmiendo y cuando él frenaba el bus, la señora se iba hacia adelante. Me conmovió la situación y empecé a grabar; después el señor me dijo que le gustaría que su caso se conociera", dijo la joven a las radiodifusoras locales RCN Radio y La FM.

"Haga frío o calor, o como sea que esté el clima, tengo que levantarla. A mí me da pena hacerlo, porque la veo durmiendo y no quisiera. Le pongo su ropa, le lavo los dientes, tengo que llevarla al baño y limpiarla cuando hace sus necesidades porque ella no es autónoma para hacerse sus cosas", relató el chofer al periódico El día de Chile.

Y es que el recorrido del transporte que tiene que cumplir es de entre 10 y 12 horas, en las cuales padecía diversos contratiempos.

"Se me ha caído del micro, a veces va durmiendo o le da frío, tiene ganas de ir al baño y debe hacer en un tarro (…), yo tengo que agotar todos los medios para poder cumplir con mi obligación de pareja (…), he golpeado muchas puertas pidiendo ayuda, pero no he recibido ninguna respuesta", relató el hombre a Biobiochile.

Pero no todo los pasajeros son tan empáticos como Ximena, algunos se han burlado de su situación lo que le despierta coraje.

"Yo la he cuidado solo, pero se me ha hecho muy pesada la situación, esto me tiene realmente estresado y no doy más (…) hay veces que me dan ganas de autoeliminarnos", relató.

La pareja no tiene hijos en común, pero Fresia sí, cuatro; sin embargo ninguno puede cuidarla, por lo que Mario ha adquirido esta responsabilidad con orgullo. "Yo no me quiero deshacer de mi señora porque la quiero mucho (…) ¿Cómo podría yo no quererla? Esto me nace a mí, desde adentro, no es una obligación", manifestó.

Con su enfermedad degenerativa, Fresia no suele hablar y pasa los días con la mirada perdida, mientras Mario se hace cargo de todos los cuidados. "No sé lo que es dormir una siesta o ir al centro tranquilamente", pero aún así sigue fiel a sus cuidado, "solamente yo sé lo que necesita", destacó.

"Yo llego a esta casa y no converso con nadie, perdí mi vida social, no escucho música, no veo televisión, solamente me dedico a ella y a tratar de que se duerma para yo poder descansar por lo menos una media hora mientras está en su cama", agregó.

Tras darse a conocer la historia en diversos medios, el pasado 7 de noviembre el coordinador del Servicio Nacional del Adulto Mayor en Chile le habilitó un cupo a Fresia en la Fundación Las Rosas, Hogar La Visitación de María, y anunció que cuidaría de la mujer con personal especializado para tratar su alzheimer.

"Lo más importante es que tanto ella como él van a a estar tranquilos. Ella va a recuperar su dignidad, porque no hay cosa más triste que llegar a la última etapa de la vida bajo esas circunstancias. Para mí es importante que la gente sepa que a veces escuchar al que está al lado o ponerle un poco de atención, puede hacer un gran cambio en la vida del otro", dijo Ximena Ledesma en RCN Radio.