En reciente entrevista con el medio independiente Palenque Visión, Berta Soler contó sobre los orígenes del grupo opositor fundado en el 2003, que agrupó originalmente a familiares de los 75 disidentes que fueron arrestados durante la primavera de ese año.

Soler dio detalles acerca de los desafíos enfrentados durante todos estos años en los que le ha tocado desde su activismo político en las calles, reclamar la libertad de decenas de presos políticos que Cuba niega tener.

"La Seguridad del Estado empezó a decir que yo era una negra bruta y analfabeta" reveló Soler, quien tuvo que enfrentar no solo la diferencia ideológica con el régimen cubano, sino también el racismo de sus órganos represores que en público le hacían actos de repudio e intentaban frustrar las marchas pacíficas que cada domingo protagonizan en las calles de La Habana.

Soler recuerda como en marzo de 2003 un cambio drástico sobrevino en la vida de su familia. Ángel Moya, su esposo y padre de sus dos hijos, era encarcelado junto a otros 74 opositores a la dictadura castrista, por lo que tuvo que explicarle a sus niños como el ideal de su padre le llevaba a prisión.

“En un momento mi hijo pequeño me llegó a decir que quería crecer para intercambiarse con su padre en la prisión, y que este pudiera salir y estar en la calle como el resto de las personas”, recuerda conmovida.

Desde entonces a las esposas, madres, hermanas e hijas de aquellos confinados, les uniría por siempre en un reclamo eterno de libertad, el movimiento Damas de Blanco, que en 2012 encabezara luego de la muerte de su fundadora Laura Pollán.

Como muchas del resto de las integrantes del movimiento, Soler ha sido víctima de actos de repudio en lugares públicos, amenazas, violencia física, imposición de multas arbitrarias, hostigamiento a sus familiares y otros abusos que han sido recogidos siempre por la prensa internacional y los medios independientes.

"Nos suelen meter en la cárcel por cualquier razón, nos llevan siempre esposadas, nos dan golpes y nos provocan laceraciones que luego quedan visibles por días", revela Soler quien continua su lucha contra el régimen gracias al sinnúmero de apoyo que recibe de la comunidad internacional.

“Es doloroso ver cuántos hermanos están presos por promover y defender los derechos humanos en el lugar donde viven”.

Los espacios alternativos dentro de Cuba están alejados y viven bajo la censura del régimen que mantiene control total sobre la prensa oficial.

Publicado originalmente en Martí Noticias

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